Instantes



Un sutil susurro
en tarde de domingo
bajo las sábanas calientes
durante un momento
de placentero sueño
Revolución eléctrica en los dedos
recorren los rincones más frágiles,
abren compuertas inasequibles

Una dulce batalla de dominio
que comienza con el leve
movimiento de sus labios.

¿A quién pertenece la decepción?


Yo me/te/le/os decepciono
Tú te/me/nos/les decepcionas
Él se/nos/os/les decepciona…

Decepcionar es un verbo de múltiples viceversas


Sin arrepentimientos

Una y otra vez te veo
en cada rincón de mi memoria
Me revuelve la rabia, el dolor
de no poder atar tu recuerdo
al bloque del pasado,
desprenderme de tu presencia
que hace que tiemble.

Hay momentos insufribles
cuando sonrío al recordarte
cuando sueño tu mirada
e intento tocarte cuando huyes.

No hice caso a tu advertencia
te metí tan adentro
que arrancarte es
darme la vuelta,
ser otra persona,
la que te olvide y entierre

Uno sólo conserva
lo que no amarra

dice la canción
debe ser por eso
que no te has ido
Solté tus caricias y besos
tus palabras llenas de pasión y deseo
tu cuerpo dulce,
tus reflexiones más sinceras
pero aún estás conmigo
sigues siendo parte de mi.

Estás incrustado a fuego
tatuado en mi piel
tal y como lo pedí
lo quise, lo deseé.

Sin arrepentimientos.

Felicidad infiel

Son las 11 de la noche de un mes de septiembre en una calle medianamente concurrida de cualquier ciudad. Nicolás se dirige con paso decidido hacia su casa. Es un hombre de cuarenta años, alto, bien parecido, pelo corto y aún abundante, trabaja en una gran empresa, en uno de esos departamentos con nombre inútil de los que se crean solo para dejar bonito el organigrama. Tiene una vida ordenada; trabajo, familia, paddle, amigos… sus rutinas le han hecho un hombre tranquilo. Le gusta su statu quo, no quiere ni pide cambios, se ha amoldado bien a su vida perfecta. Es más, se regodea con sus amigos al decir que no le afecta la crisis de los cuarenta que nunca se pondrá un piercing, ni un tatuaje, ni se echaría una amante.

Pero hoy no es el Nicolás de todos los días. Se mueve nervioso por la calle. Su mano derecha se alterna en varios movimientos que van desde agarrarse la barbilla y abrir intensamente los ojos a revolverse repetidamente el cabello mientras va rumiando frases sin sentido

He tenido que trabajar hasta tarde ¡el cabrón del jefe! Me pide un documento que necesita para una reunión que tiene mañana a primera hora ¿tu te crees?... ¿eh? ¿Susana? Eh… claro, es mi ayudante y si, se ha tenido que quedar… no Bárbara, no es lo que imaginas… de verdad… no hay nada entre nosotros… es solo sexo….

Nicolás se para en seco “¡Dios! Me pilla fijo

Reanuda su nerviosa marcha con grandes zancadas y retoma sus reflexiones.

Salí de la oficina un poco más tarde que todos los días y no te puedes creer lo que me ocurrió. Te cuento, pero algo increíble ¿eh? Me he quedado encerrado en el ascensor durante ¡3 horas! ¡No veas que agobio!... ¿Qué? ¿Con Susana?... Pues si… estaba allí… de verdad Bárbara, ha sido casualidad… Que no, no es lo que imaginas… es solo…. ¡Agg!

A su alrededor los viandantes miran asustados a ese hombre desesperado gabardina en mano que deambula por la calle diciendo frases inconexas.

¿Y si llamo a Manuel? Preparo una excusa aprovechando que anteayer fue su cumpleaños. ¡Eso es! Que vino a la oficina a buscarme para tomar unas cañas y celebrar así su cumpleaños… Si, claro Bárbara, se vino Susana con nosotros, ya sabes que se llevan muy bien. ¡Por dios! No veas fantasmas donde no los hay… Joder, claro que está buena Susana pero… en serio Bárbara, que no ha ocurrido nada importante… eh... eh… con importante quiero decir que ella no me importa como tú…. ¡MIERDA!

Se vuelve a detener, saca un pañuelo para secarse el sudor de su frente y al mirar a su izquierda se da cuenta dónde está. Se acerca al portal mientras localiza las llaves. Arrastra derrotado los pies, parece que ha decrecido 3 centímetros.

Mira Bárbara, eran las 8 de la noche y me iba a ir a casa, pero llegó Susana con esa blusa tan sexy y… follamos como locos sobre la mesa de la oficina

Tras un profundo suspiro, entra en el portal.

Se enciende la luz del descansillo del segundo piso. Nicolás intenta meter la llave en la puerta del 2º A demorándose un poco pero antes de que consiga hacerlo la puerta se abre. Al otro lado aparece una mujer de unos treinta y ocho años, guapa, el pelo moreno recogido en una coleta alta, lleva un pantalón y una camiseta dos tallas más grande de lo que necesitaría y mira a Nicolás entre asombrada y expectante.

Bárbara. Te quiero” dice claramente Nicolás manteniendo sus ojos fijos en ella.

Sin dejar de mirarle pero cambiando su expresión a una pena infinita cierra la puerta dejando a Nicolás con las llaves en la mano.

La luz del descansillo se apaga, solo se escucha un llanto quedo y un enfatizado y susurrante “mierda” prendido en la oscuridad.


En tu ombligo
puse la punta del compás
para trazar un círculo perfecto
Es en el vértice más agudo
de donde me gusta beberte

Oraciones

Creo en el deseo inabarcable
en cascadas de sentimientos
sensaciones desbocadas

Creo en manos salvajes
en labios cálidos
abrazos eternos
cuerpo aprendido

Creo en el amor
caída libre sin red
el que te daña por dentro
el que te ilumina por fuera.

Creo en la persona que soy
en mi camino desconocido
en mi miedo
detalle claro
de mi manera de andar
Creo en mí
porque me siento perdida

Creo en la pasión del amor
que dura una caricia o un beso
que dura mientras te sientes ser
aun cuando te mueras por dentro

Odio el amor falso
el servilismo, la anulación
la caza y el compromiso sin libertad

Odio las películas de Meg Ryan
que a veces siento marcadas a fuego
Odio sus finales alegres
odio que oculten el hastío,
el romanticismo de la rutina, la vida.

Odio la ñoñez, amor prefabricado
sin riesgos ni dobleces
amor color pastel
vestido blanco, traje negro altar floreado
camino a una felicidad
que debes construir dentro de ti

El amor verdadero existe
el marketing lo desvirtúa y afea.
Creo en el amor
sin marcas comerciales.

13 rosas



A Nieves Torres, Concha Carretero, la Dinamitera Rosario Sanchez y María Vergara... Mujeres con mayúsculas

Hay mujeres
que tuvieron pocas madrugadas
Un cinco de agosto amaneció
sobre sus cuerpos muertos
Inocencias despertadas
en el bando equivocado
Creencia en que otro mundo
es posible en medio
de un horror silencioso
Odio seguro al carcelero
condescendencia, y piedad
para con los verdugos.
Ellas en la tapia temblaron,
cerraron sus ojos
En la cárcel silencio, lloros
puños arañados, hambre domada
incertidumbre dolorosa
de ser la siguiente
Hay mujeres que después
han tenido mas de ochenta alboradas.
Sobreviví a las trece rosas,
las vi partir con el miedo en sus faldas
y la incomprensión en sus mejillas
lloros quedos, miedo atroz
cierro los ojos
un rumor
nos matan, nos matan
me estremece
Un amanecer de 5 de agosto
volví a abrir los ojos, estaba viva
pero me habían asesinado un poco.

 

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