Berriro / De nuevo

Cama de cuatro esquinas
turismo erótico que las recorre
desde el norte al sur
cuando atardece en tu cuerpo
y mis manos cubren las sombras

Echo de menos sentir
el labio inferior de tu boca
nunca escuché mi nombre
dicho de manera más dulce

Y es el sentido de tu mirada
el que un día marcó mi tiempo
un tictac tan emocionante
que la relatividad se hizo masa

Una letra dicha,
un sentido escrito
y el espacio-tiempo
aceleraba su marcha
Tu silencio
y los momentos
entraban gota a gota

Hace mucho que quité
las agujas de tu reloj
el tiempo independiente
decidió transcurrir solo
me quedaron los tictac pasados
que oigo en la distancia

SUEÑO DE UN BESO



Soñó con besos
labios sonoros
que querían sus labios

Soñó con el rostro
de aquel que espera
en la nebulosa del quizás

Saboreó el amor sin prisas
le gustó su textura
hubiera alargado para siempre
ese mágico mundo

Pero la realidad volvió
sus soledades se activaron
para degustar lo que
puede ser pronosticado

Ama y amarás
te amarán y dormirás
con los ojos abiertos

Adiós Azcona




Ha fallecido uno de los mejores guionistas del mundo audiovisual español. Rafael Azcona ha muerto a los 81 años de edad dejando tras de sí una larga lista de obras

Su último trabajo ha sido la adaptación de una de las novelas sobre la guerra civil que más me ha impactado y de la que José Luis Cuerda está terminando su postproducción: Los girasoles ciegos.

Descanse en paz y que su genio siga calando en los presentes y futuros guionistas que intentamos sacar a la luz nuestra mejor película.

Noche clara


Noche clara de invierno
que saluda rudamente
a la primavera incipiente

Noche tranquila, cielo pecoso
con luna llena
nos saluda el viento
que siento tras los cristales
de mis lágrimas incontrolables

Escamada cúpula zamorana
recorta el cielo azul anochecida
mientras la cigüeña
atea y despreocupada
repiquetea dando las buenas noches.

Oráculo

Dedicado a mis pilas para tirar pa'lante. Gracias por ello

Veo el futuro claro
te acercas
al lado positivo de mi pila
al botón simpático.
Días de regocijo
voltaje sin freno
sonrisas sin aristas
caricias persistentes

Pero aún veo más
Si, con tu paso fiel,
te acercas
a mi lado negativo
el plano sentido práctico
No te arrepentirás
porque es necesario
reírse incluso de lo oscuro
Aclara la mente
dulcifica la carga

Así es amigo
estamos juntos en esto
en el yin y en el yan
en las duras y las maduras
cuando todo se tuerce
en la amanecida
te usaré me usarás
y nos recargaremos

El futuro nos ve juntos
no seré yo
quien le lleve la contraria

Solo un rato


Foto cedida amablemente por mi amigo Javi. Gracias

La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.
Eduardo Galeano



Te dije que la conocía
pero no fui del todo sincera
Acudí a buscarla
para preguntar tantas cosas
que no entiendo
y no la encontré

De nuevo me deja
con el ruido
de las palabras vacías
con sueños rotos
por disparos, por insultos
que confunden mi manera
de mirar el horizonte
Siempre pensé que allí la encontraría
frente a mí
a tres días hacia delante

Hoy por hoy
cegados mis pasos
entre tropiezos enfermos
desapareció
sin decir nada

El botiquín del coraje
se quedó sin tiritas
que corten la hemorragia
del desánimo
Volví de nuevo a preguntar
qué eres
en qué lugar te encuentras
dónde debo hacer escala
para saber que aún me escuchaba

Creo saber dónde está
pero se me hace tan difícil
emprender de nuevo la búsqueda
que me quedo
solo un rato
a escuchar la respuesta

No quiero perder su pista
sigo creyendo en que el horizonte
esta tras esta bruma pasajera.

Malditos cobardes


¿Por qué la utilización
de las armas?
¿Por qué la violencia
como medio?
Pero ¿cual es el fin?

Un grito ahogado
rabia controlada
labios apretados
lengua atada de algunos
¿En qué piensa el asesino
frente al rostro de su víctima?
¿En la independencia?
¿Atados a las armas?
¿En la política?
Solo la del miedo
¿En el futuro?
No existe futuro
para vosotros
con estas premisas

Pero seguiremos luchando
para cambiaros las tornas
para situarnos frente a vosotros
aun cuando nuestra nuca peligre.


Cómo has cambiado, pueblo

Mi pueblo me recibe siempre con una pregunta retórica que ya es un simpático Leit motiv “¿Cuándo llegaste? y ¿Cuándo te vas?”. Todos mis regresos comienzan con esas dos preguntas repetidas en varias ocasiones y con una puesta a punto de lugares y personas, sus cambios, sus noticias… Es una tradición que se cumple a rajatabla, como las navidades y el “ya es primavera en el Corte Inglés”.

Cuando llego, mis padres me reciben en su pequeña y coquetuela casa preguntándome por el viaje, echándome en cara esa manía mía de vestirme casi siempre de negro, “que no se nota hija que vives en la capital” y el posterior “bueno, a ver cuánto te vemos este fin de semana porque cuando llegas no metes el burro en casa”. Me quieren, lo sé, y estas frases son su manera de decírmelo. Lo bueno de estas recriminaciones, siempre positivas, es que son el punto de inflexión para sentirme de nuevo en ese hogar que dejé hace unos años, con todo lo que tiene de bueno y de malo.

Es una rutina agradable para mí además jugar a las diferencias, descubrir esos pequeños cambios del hábitat que me es tan querido y a la vez tan distante y este fin de semana no ha sido la excepción.

La primera diferencia ha sido que nadie me ha saludado como he contado en los párrafos anteriores. La razón de ello es que unos impresentables que piensan que una mochila con explosivos convence más que un dialogo desde la paz y el respeto, han dado al traste con una tradición de años (ocho concretamente) y se han llevado el protagonismo de las conversaciones. A escasos metros de mi casa está La casa del Pueblo donde el pasado viernes estos energúmenos a los que no voy a dar más cancha que ésta mención, pusieron su regalito, asustando y enervando los nervios de jubilados, trabajadores e incluso personas de la misma cuerda ideológica de dichos… de dichos. Punto.


Un pueblo pequeño con una actividad tan grande en un momento puntual es el germen para muchas historias y comentarios, pero, temiendo que algunos de sus protagonistas puedan llegar hasta este rincón y al no disponer de pasta para pagar tanto derecho de autor… mejor lo dejamos en que ha sido un fin de semana de risas, tacos y nervios.

Pero ese no ha sido el único cambio que me he encontrado. No. También he descubierto el cosmopolitismo y la apertura de la comunidad clerical (escasa) de mi pueblo, cosa increíble en los tiempos conservadores e inmovilistas de esta jerárquica creencia. El caso es que el cura ha alquilado a la comunidad ortodoxa de la zona, la iglesia de San Cristóbal. Aunque según mi madre los inquilinos "son de esos de Jehová”. Una casual visita el domingo a dicha iglesia me hizo sospechar que esos cánticos y la vestimenta y barba del pater no era propia de los vendedores de Atalayas y proclamadores de su verdad absoluta, si no que pertenecía a la tercera iglesia en importancia mundial y que proclama otra verdad absoluta. Me gustó saber que mi iglesia no era tan inmovilista como yo creía, pero no tan moderna como para hacer que regrese…

Y el último de los cambios fue un mazazo grande del que aún no me he recuperado. Bueno, quizá exagero, pero es que ha sido toda una sorpresa. Sigilosamente han eliminado del paisaje urbano una seña de identidad que nos ha acompañado muchos años, quizá medio siglo, un elemento que ha cumplido una misión imprescindible para el pueblo. Y es que el ayuntamiento se ha cargado el tronco de las esquelas. Era un mástil que en su día sirvió para llevar la luz a las viviendas pero que con los años fue utilizado como lugar de congregación de la parroquia para informarse sobre obituarios, aniversarios y cabos de año. Era toda una institución, obligada mirada por todo aquel nativo que pasara a su lado. Allí nos enterábamos de quien nos había dejado, la hora de la misa, los familiares desconsolados, de sus familias políticas…
Además, tenía una utilidad estadística, y es que si contabas todas sus grapas y las dividías entre cuatro obtenías el índice de mortandad del pueblo de estos últimos 50 años con una desviación de 10 – 15 personas arriba o abajo.

Lo sé, exagero, aunque diré que no soy la única que ha protestado. No ha sentado nada bien esta medida tomada por el ayuntamiento sin referéndum, ni enmiendas a la totalidad, ni encuesta de opinión, ni demoscopia, ni nada.

Puede que no sea para tanto pero para mi ha sido un golpe duro, como si me desligaran poco a poco de ese pueblo que me ha visto reír, llorar, acertar y equivocarme. No sé, me siento un poco más huérfana pero habrá que acostumbrarse. Ahora las esquelas se pegarán con ese moderno celofán a los paneles de información, pero ya no será lo mismo.

Al menos espero, en el próximo regreso, poder recuperar la costumbre de las preguntas tocapelotas dichas desde el cariño porque si no se realizan entonces si que me faltará algo y tendré que llamar a un psicoanalista de guardia.


 

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