Un por ahora...


Hay veces que todo se acelera
el ritmo de la vida
el minuto de reflexión
la conversación lenta
debe ser resumida al máximo
Cuando todo parece que se encauza
un brusco movimiento
te lleva de la mano a otro lugar

Hay veces que sientes
que no te es permitido
huir del momento
y sales a flote, respiras
como una necesidad angustiosa
y los pies enterrados y fijos
saltan al vacío de la alternativa

Hay veces que no quedan más ovarios
que ser la que tienes guardada
en el fondo de tu sótano
Entras en la cabina
y sacas el calzón de fuerza obligada
para arrancar a volar
sobre tus realidades

Pero estoy,
soy la misma
que deja lo urgente
por lo necesario


Dejo por un tiempo mi rutina, mis espacios, mis rincones... por acompañar y masquerer a las personas a las que necesito conmigo. Seguiré vuestras pistas y, espero, no perder la mía.


Arco Iris (SMS PTCS VI)


Arco iris perseguidor de ilusiones
cinturón del llorón cielo
salió del gris plomizo
dando la bienvenida color a color
Llueve sin parar y la tierra canta
porque sus plegarias han sido escuchadas
Cada franja de color que se curva
es una acción de gracias.


Parece que últimamente estoy muy Kolorintxus... :-)

Dudas (reedit)

Cómo solventar tu duda
si a mi me visitan a menudo
las mismas posibilidades

Invitadas a café
se sinceran
concluyo que me necesitan
como yo a ellas

Posibilidades que me buscan
disyuntivas que desgrano

No sé si son las mismas
solo sé que son viejas conocidas
De tanto verlas, igual
se responden solas.


**
La vez que abracé a una duda

ésta se convirtió en certeza

**
Duda, tu sombra alargada
cubre el paso incierto de la rutina
eres doble piel que nos protege
de la monotonía

**
Al dudar, las respuestas pueden ser
las que nuestro pálpito elija
y hay que sacar la valentía
para seguir su paso

... para siempre

Persiguiendo momentos auténticos
encontró el rincón perfecto
donde la sombra del ayer
se hermana con sus talones
como un Peter Pan escondido
que nunca le deja abandonado.

Se suceden los años
las aventuras del día
una frase que le llega
al puerto de su oreja
penetra sin resistencia
y retumba en su cabeza

Una frase sin más
costura de palabras
que van haciendo hueco
¿Me abrazarías fuerte?

Y esas palabras
conectaron sus neurotransmisores
comunicaron órdenes raudas
Los brazos se levantaron
abarcaron otro cuerpo
las sombras atadas a talones
se fundieron
y aumentó el grosor
de la sensación de placer.

El más sencillo y sentido momento
se alarga
y aunque no se repita
permanecerá
... para siempre

Observaciones estacionales

Siguiendo las rutinas anuales (navidad, rebajas, semana santa…) ha llegado una que siempre nos alegra un poco. Es en los grandes almacenes (dentro de poco abiertos las 24 horas) donde dan el pistoletazo de salida con su “Ya es primavera”. Con esa señal, debemos tener la sangre alterada, los índices de polen se vuelven locos, las amapolas invaden los laterales de las carreteras, el sol brilla y las terrazas surgen como setas, así, sin avisar.

Claro que, mientras en el hemisferio norte la gente comienza a despojarse de las capas de cebolleta curtida por el invierno y a lucir cuerpo lorceño, en el hemisferio sur todo va oscureciéndose, enfriándose y los cuerpos se cubren. En este caso no existe globalización aunque al ritmo que llevamos de cargarnos el planeta, dentro de unos años solo tendremos una estación para todos: achicharramiento.

Pero bueno, lo dicho, Madrid está de primavera. Sobre el manto de polución se ve un azul claro que invita a… tomarse unas cervecitas frías mientras ves pasar el tiempo con la frase mental de “esto es vida” exhalando un profundo suspiro.

Este viernes sin ir más lejos disfrutaba de una cañita con limón en una terraza en el centro de Madrid. Mesas con guiris colorados (¿vienen así de serie?), un grupo de rumanos tocando el acordeón, una guitarra… todo un mundo idílico que choca con lo que pasaba dentro del bar que regentaba esa terraza. En un momento entré dentro para liberarme del exceso de líquido (una que es fina) y mientras pedía al camarero –camisa abierta hasta el ombligo, él, claro- la llave del baño de señoras, observé lo que había allí entre desconcertada y sorprendida, con la sensación de haber entrado en el sitio equivocado.

Me di cuenta de esos dos mundos que conviven a escasos metros, la diferencia entre el exterior y el interior. Fuera, el relajo, la despreocupación, el turismo, las conversaciones de amigos; dentro los hombres curtidos que seguro son fijos en esa barra, jugadores de máquinas tragaperras y puros pegados a los labios, hombres solos con copas de licor… vamos, lo que es en si un bar de toa la vida. Salí pensando en ello, en lo que cambia una sensación solo con cruzar un umbral.

La razón de los devaneos que escribo es por una manía que tengo de analizar esas situaciones que, de puro normales, nos pasan desapercibidas. Reconozco también que me gusta encontrarme con esas cosas que evitan las rutinas y voy con los ojos bien abiertos para encontrar, en la calle de siempre, a la misma hora de siempre, aquello en lo que nunca me había fijado.

Y a veces surge la sorpresa.

Para ir a mi trabajo suelo pasar por la misma calle todos los días, veo edificios muy antiguos protegidos por mallas de seguridad, ese piso que están rehabilitando porque hace unos meses se quemó entero, una guitarrería, la frutería de los hindús, la tienda de disfraces, la del comercio justo, a veces unas botas, o unas zapatillas colgadas en un cable de luz, un contenedor de obras lleno de libros… lo que se llamaría flora urbana propia de una ciudad como el Madrid del que estoy enamorada.

Desde hace unas semanas hay un balcón que se lleva siempre todas miradas, no por que esté lleno de flores o plantas, no. De pronto un día, el balcón tenía atado un folio en el que se podía leer claramente un escueto ¡Hola! y una cara sonriente. Imagino que la gente que pase por allí, hará como que no lo ve, o lo ignorará o lo que es más triste, ni se percatarán de su existencia. Por mi naturaleza curiosa me paré unos segundos para verlo y sorprenderme una vez más de la espontaneidad de la gente.

Pensé que era una anécdota más, como si fuera una apuesta de alguien o un simple despiste. Pero esta semana ha cambiado el cartel, ahora hay dos folios pintados a mano y en el que se lee un Sonríe y en el otro dice Tenemos dos orejas y una sola boca para escuchar el doble y hablar la mitad. Si os parece increíble ahí va la foto de prueba.

Y me pregunto ¿quién necesitará colgar tan especiales carteles publicitarios? ¿Qué querrá conseguir con eso? ¿Será algún tipo de cadena de favores? Hasta ahora he visto pancartas en balcones quejándose por alguna cosa (ruido en los bares, por la construcción de una carretera…) o bien diciéndonos Otro mundo es posible, Nunca mais, No a la guerra,… pero esto es diferente, como más personal y directo.

¿Y si nos diera a todos por colgar ese tipo de frases en las ventanas? ¿Puede que sea influencia del mundo bloguero? Si, hombre, esta persona no tiene internet pero quiere hacer llegar al mundo su mensaje y no se le ha ocurrido mejor cosa que colgar sus pensamientos e impulsos en el balcón.

Qué de locos deliciosos hay por el mundo. Gente que es capaz de romper la norma no escrita de no salirse del umbral establecido y lo hace de esa manera tan sencilla y con una inocencia increíble.

No tengo idea de las pretensiones de esta persona, lo que sé es que si toda la gente que pasa por ahí, al ver el cartel, sonríe, habrá merecido la pena. Conmigo ya lo ha conseguido.


 

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