No es una huída



Hay un día en la vida en la que la luz se capta de una manera especial. A ese día mi abuelo lo llamaba “día de ahuecar el ala” y eso fue lo que hizo. Una mañana cogió el petate con el jabón y la maquinilla de afeitar, un ejemplar raído de El Quijote del que nunca se separaba y marchó sin dejar rastro. Desde entonces mi abuela estuvo esperando que tuviera otro día de ahuecar el ala pero que lo trajera de vuelta. Nunca fue así.

Fantaseo con la idea de dónde terminó el muy truhán, pero no pude averiguar nada interesante. Seguro que tenemos familias paralelas con las que nos une el ADN de Jacinto Pascual lo que no sé es si con ellos también tuvo esas “iluminaciones”.

Se han dado más casos como el de mi abuelo en la familia, pero también es verdad que estos hombres cuentan con mujeres que huelen el tufillo de huida a kilómetros de distancia y a la mínima sospecha de que les de por tener un día especial, ellas amenazan con otro no menos real y claro “pues a mi me dan unos días de repartir hostias pedagógicas a quien ose solo ahuecarse el pelo…

Da para mucho esta frasecita en la familia, es siempre el fin de todas las comidas familiares y esto une mucho, porque si nos pusiéramos a hablar de política creo que la familia hubiera mermado en cada navidad y fiestas de guardar

El caso es que hoy, pensando en todo esto, en mi abuelo, en sus ganas de empezar de nuevo sin mirar atrás, he visto la luz del día de un azul intenso, tan intenso que me ha hecho daño, tan fuerte, que ha hecho que me levante del sillón coja mi maquinilla eléctrica, un ejemplar de Cien años de soledad que siempre me gustó y haya salido de casa con la firme idea de no volver.

También es cierto que dejo mi casa un tanto desangelada, mis canarios no creo que me echen de menos en cuanto descubran la puerta de la jaula abierta y la dueña del piso respirará aliviada porque nunca me aguantó.

Claro que no sé que harán con Eugenia…la pobre lleva varios días sentada en el sofá de la sala. Una tarde viendo la televisión, no recuerdo qué era, pero algo le debió hacer tanta gracia que se puso a reír, a reír y a reír y estuvo riéndose durante 3 días seguidos. Ni comía, ni bebía hasta que de repente dejó esa risa tan contagiosa y odiosa y se quedó en silencio, como dormida. No quise importunarla. Total, llevábamos tres años sin dirigirnos la palabra.

Empiezo una nueva vida, con una luz diferente, hoy es el día de ahuecar el ala abuelo, ojalá que me encuentre contigo y al menos intercambiemos nuestros libros y una palmadita en la espalda.

POEBROMA (IV)




Estivalia es el tiempo de la pereza
lacios cuerpos con sus lorzas
vagan lentos por el horizonte
Siente la piel la relajación
y, si le da por hablar,
la boca bosteza

Transcurren las jornadas
una detrás de otra
Quieres romper el conjuro
pero algo dentro de ti
lo impide
Déjalo, en serio,
no merece la pena hacerlo hoy
Mañana puede ser un buen día
quizá pasado
No te molestes ahora
la sombra ejerce
una mala influencia en tu signo

Es hora de descansar
Esa vocecita una vez más

El señor de la pausa
me gana la partida
Nunca supe jugar
bien al ajedrez
pero me obliga
a practicar el enroque
Tiene acorralado
a mi presidente-de-república-elegido-por-el-pueblo


Estivalia se acabará,
como siempre,
dejando paso al equinoccio otoñal
Será el momento
de cubrir el exceso
y llenarlo de buenos propósitos

¿Para qué preocuparse entonces?

Tormenta de preguntas inútiles

¿Qué es la huida? ¿Ir por un circuito cerrado con la quinta marcha puesta?

¿Qué es un imbécil? ¿Un animal racional venido a menos?

¿Qué es el odio? ¿Como la ensaladilla de 3 días en el chiringuito de verano que si la ignoras, no existe y si te alimentas de ella, te cagas?

¿Qué es un tumor? ¿El brote de la incertidumbre localizada? ¿el aviso de una estación?

¿Y el racismo, qué es? ¿Un síntoma de imbecilidad?

¿Qué es la risa? ¿El espasmo de la vida? ¿El estertor del hartazgo?

¿Qué es el amor? ¿Qué es? ¿El estado zen de la flojera emocional?

¿Qué es la locura? ¿Patrimonio de unos pocos? ¿Un estado? ¿Un instante? ¿Es como la felicidad? ¿Puede que la felicidad sea una locura?

...


Preguntas inútiles aparte, decir que he publicado una escena nueva en Escenas de vida

Terco recuerdo



La luna se cansa
de poemas repetidos
no por falsa modestia
es porque otros
merecen los versos
que tu sombra provoca

Su presencia arropa
como lo hacen las luces
que rodean el camino,
ese surco que la gasta
hasta hacerla nueva
y renueva hasta llenarla

Aunque da igual
quien esté sobre nuestros sueños
cuando tu susurro rememorado
eriza lo superficial
de mi cuerpo
esa hechura que me sostiene
mantiene la tensión amable
de días pasados

La sensualidad
del límite de tu boca
retorna a su lugar
más tenue,
invertebrada

No importa
la ausencia eterna
pero si todo
lo que se acumula
en cada rincón
Esas esquinas repletas
de caricias, besos y risas

La zamba del olvido
me pide que te borre
pero es terco
este maravilloso recuerdo
y más lo es
mi decisión de protegerlo

Silencio


El silencio es tan denso
que se mastica al respirar
Rodeada de ruidos
las palabras llegan
a mis oídos perezosos
y pasan sin quedarse

Me siento sola,
acompañando al café,
veo las volutas de humo
de mi cigarrillo
que se consume
mientras intento
centrar el pensamiento
cerca de aquí

El silencio
ese barrunto interno
que mece tu cuerpo
rodeado de mil personas

El silencio,
dolor callado,
se muestra sin palabras
sin interés
Arropa tu cuerpo
con mil notas no entonadas
con palabras calladas
con gestos erráticos

El silencio amigo
siente lo que tu sientes
y se va apresurado
sin percatarte
que acompañó
durante largos instantes
tu no-pensamiento
 

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