XLI


No, no es una nueva talla superextragrande. No es un capítulo de El Quijote. Tampoco es una nomenclatura de un nuevo móvil ni tiene que ver con un nuevo sistema de frenos o loquesea de ningún Maserati… No. Es… es… mi nueva edad… 

Y es que lo he dicho en alto, lo he escrito con todas las letras, lo he visualizado en mi mente y en mi reflejo del espejo y esta manera de expresarlo me ha resultado menos sangrante. ¡Tengo equis ele palito años!

C u a r e n t a y u n a ñ o s… Constato el devenir de mi vida y tengo la sensación de estar en el punto de partida ¿Estaré dando vueltas? ¿Será ese el sentido de “cuanto tú vas he vuelto de allí”? Sí, porque estuve y vuelvo a estar. Tardo más en recorrer el mismo camino y con los años tardaré más e incluso llegará un momento en que no recordaré haber pasado por aquí y todo será nuevo. Ventajas del Alzheimer. 

Pero ahora no tengo excusa médica que me quite esta sensación. También es cierto que en mi diario de a bordo escribo con menos tachones. Voy perfeccionando la técnica de cometer los mismos errores con más elegancia o quizá con menos repercusión. Eso debe ser la madurez, saber disimular mejor las pequeñas locuras o errores que cada uno hace con su vida. 

A partir de los 35 años lo de sumar uno más me produce estupor. Siempre me pilla con la cara de “¿Cómo puede ser? ¿¿¿Pero, pero, pero… qué invento es éste????” y no es que me afecte lo de hacerme más mayor, lo de aumentar un poco más mi propio almanaque o quizá si… puede que el hecho de que el último año me cuente las canas (por ahora van 5), me acerque más al espejo para descubrir arrugas y que me aleje más el libro para poder leer bien me esté afectando… 

Será cuestión de no pensar mucho en ello.

(Esfuerzo, aprieto las meninges, intento pensar en lugares agradables, música tranquila no esos jipjopeses que escuchan los jóvenes de ahora que hay que ver que a cualquier cosa le llaman música…) ¡¡Ayyyy que no puedooooo!! ¡¡Que soy mayor!! 

Si es que, la primera fase de la negación no la tengo superada. No me hago a la idea que la chica de hace unos 10 años sea la misma que ahora está tecleando frente al ordenador. ¿Y si esa fase no la supero nunca? El otro día pensaba en eso de las maneras de vestir. Nunca he seguido modas, mi estilo es propiamente el que puedo adquirir en las tiendas y con el que me sienta cómoda (cosa que consigo en raras ocasiones) pero pensaba yo ¿Dentro de unos años tendré que ponerme faldas hasta las rodillas con blusas de encajes y rebequitas con botones en forma de perlas? ¿Tendré que cortarme el pelo y cardármelo cada quince días como hacía mi madre? ¿Veré a los jóvenes por la calle y diré eso de “endevé cómo está la juventú o aondevamosallegar"

Lo sé, soy un pelín tremendista porque las cosas han cambiado. Ahora la pubertad se empieza a los 9 años (y bajando) y la juventud llega hasta los… taitantos (y subiendo!). Solo hay que ver algunos famosos que llega un momento que ya no sabes si lo de la regresión a la infancia es una terapia psicológica o un nuevo tipo de tratamiento estético.

En fin. Que en resumen y después de todos estos devaneos ha llegado la hora de tener 41 años…en euskera berrogei ta bat . Como que suena peor ¿no? 

Mejor equis ele palito… eso al menos hace que en unos segundos tu interlocutor se ponga a pensar que quizá no debió hacerte la fatídica pregunta de ¿y cuántos caen? 

Que seáis felices en el día de hoy, os lo ordeno, que para eso es mi cumpleaños.

ALEGORÍA

Hace tanto frío
que se me congelaron las ideas

Sin poder evitarlo se cayeron
se hicieron añicos

El viento esparció mis conceptos
Mi juicioso confeti blanco vuela lejos

Hace tanto frío y mis razones
se destrozaron

Eran tantas y tan bien organizadas…

Hace tanto frío
que me quedé sin ideas
Mis prudencias
desaparecieron en remolinos

Y ahora estoy
sin ideas,
sin juicios,
sin conceptos,
sin razones,
sin prudencias,





¡Bendito frío!
 

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