Micro-metros



 
 
Ninguna cara le resultaba conocida, ni el aroma, ni las conversaciones en susurros y eso era bueno. Resultaba alentador no tener que coincidir con las mismas respiraciones de todas los mediodías, los mismos asientos libres, esos que encontraba cuando recorría, junto con su portafolio, las estaciones con una angustia de algo posible.
Hoy eran sus primeras ocho de la mañana que deseaba fueran muchas. Se sentía bien con ese bostezo sincero pegado a su tupper.

 

 

*****

 
 
Atándose los cordones de los zapatos descubrió una nota en el suelo “No me despido de nadie, solo de mis miserias”. Alzó la vista tropezando con una mirada perdida. Su mano se extendió para agarrar el abrigo que avanzaba hacia las vías y le dijo “Quiero una despedida de años”. El tiempo se suspendió durante tres metros que llegaron, pararon y se fueron. Nunca se alegró más de la maldición de sus zapatos con cordones.

Retazos II (y IV)

Sitúa tu vértice energético
allá donde quieras ir
Vuelca tu energía en mover tu deseo
Ayúdate de una mano amiga
que confíe en tu decisión
Respétate pues eres lo único que tienes
Confía en avanzar, en lograrlo,
Y deja al destino la posibilidad
de premiar tu esfuerzo


*****

Siente la presencia
de su sombra inexistente
como un ser corpóreo
que vuelve para arropar
su cuerpo cansado
sonriendo por sus tropiezos
reprendiendo sus cobardías
jaleando sus proyectos
amando cada uno de sus errores
blandiendo besos interminables


La ausencia regresa siempre
en el preciso momento en que,
al final del día,
la consciencia se rinde.


*******

Se escapa de su regazo
En una aventura inconsciente
Repartiendo simpático caos
Esquivando peligros inventados
No arriesga, experimenta
Irrumpiendo como un torbellino
Derribando los miedos no aprendidos
Acaso algún día  sea temeroso
De momento, solo vive


 
 

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