18 de marzo de 2007

¿Y qué soy yo sin que me escuches?
Nadie lo dijo, nadie lo sabe
No eres nada, no debes ser nada pero persigo tu recuerdo.
Es una búsqueda inútil.

16 de marzo de 2007

Fotografía

Cada vez se hace más real esa fotografía que tengo delante. Más la observo más dentro de ella me encuentro. Apoyada en esa barandilla miro hacia dentro y una sensación de caer en una red interminable me invade.
Las farolas como alfiles perfectamente alineados en diagonal dirigen la estructura de la escalera en medio de ese parque público. De día sus efigies negras, metálicas y altivas, de noche sus cabezas iluminadas, orgullosas, revelan el camino que guardan celosamente. Parecen defender a la reina de un ajedrez que no existe, quizá la reina del parque más querido, el que protege de su frialdad arquitectónica a aquella ciudad que puede ser cualquiera de las que conoces.

Es otoño. Se evidencia por los árboles que acompañan a las farolas. Se alzan como candelabros de miles de brazos delgados meciéndose a merced del mes de octubre. ¿Cuantas historias se habrán vivido en esa escalera?, ¿qué verdad relatarían esos peldaños?.

Puede que la de una mujer que, cansinamente, sube y baja todos los días, paso a paso, como quien deja el alma en cada rincón soñando con que, en el siguiente segundo, todo lo que en ella hay de muerto y frío despertará de su letargo cual Lázaro en las escrituras. O la de ese niño que año a año ha ido avanzando. Su infancia con las chapas, el balón; la pubertad y las chicas, el cigarro, la litrona; madurar con sus libros; el amor; el desamor… Puede que nos descubrieran los sueños cambiados, conseguidos, olvidados de tantos y tantos que hicieron real, por unos momentos, ese lugar en el mundo.
Las ramas de los árboles ajados por el otoño se entretejen enmarañados al fondo como si retrataran el futuro, incierto, retorcido e impredecible. Un futuro que, como la primavera en ese parque, se volverá verde, brillante, alegre, esperanzador, apabullante, vertiginoso.

Como me gusta mirar esta foto. Transmite paz y también desconcierto. Me da por pensar en la persona que estaba tras la cámara, en la sensación, el vértigo que le paralizó en ese preciso lugar para retratar algo tan hermoso y encerrar en él tantas y tan variadas historias, en un lugar solitario.
Juego literario'05

9 de marzo de 2007

8 de marzo

"Me gustan las peras,
me gustan las manzanas
por eso me acuesto
con quien me da la gana"



Este es el eslogan que escuché ayer mientras acompañaba, en su bajada por la calle Atocha, a la manifestación del 8 de marzo de este año. Un grupo colorista, dispar, anárquico, con mujeres, hombres, banderas multicolores, gente botando, bailando, riendo, compartiendo la felicidad por una utopía conseguida y reclamando tantas otras por conseguir.


Voy a jugar a ser Octavio Acebes por un momento y pronosticar que la manifestación de éste sábado en Madrid va a ser diametralmente opuesta a ésta. Será sobria, organizada, seria, encrespada, blanca y negra, un mar de pancartas chillonas, lazos azules enojosamente secuestrados ...

Bueno, que yo quería ser festiva y jocosa como la frase que coreaban ayer varias mujeres libres y que se me quedó grabada en la mente. Llevo toda la mañana con ese soniquete y la sonrisa puesta cada vez que la recito. ¡Ay Ana Botella! si en su día hubieras patentado la frase de marras, ahora hubieras retirado a tu maridito de la vida pública, que no se puede hacer la calle de esa manera tan impúdica. Al final va a coger lo que no quiere. Anita, si algún día lo retiras, por favor, retira a sus amigos que le echan tanto de menos. Es una acción de caridad para con ellos y para con muchos de nosotros. Te lo pido a ti, mujer piadosa donde las haya.



Ayer se celebró el día de la mujer trabajadora. Felicidades/enhorabuena a todos por poder estar donde estamos ahora. Os dejo un enlace por si queréis participar en la recogida de firmas para declarar el 1 de diciembre día del sufragio universal (
pinchar aquí), para crear otro día en el que celebrar algo bueno conseguido por tantas personas luchadoras.



Feliz quimera, fantasía, ensueño, ideal, ilusión, visión, capricho, anhelo, entelequia, espejismo, ofuscación, absurdo, delirio, absurdo, mito, leyenda... por todo esto ayer pude ver lo que pude ver y participar en lo que pude participar.

2 de marzo de 2007

Sensaciones

¿Y por qué tan sola?
¿y por qué tan triste?
¿y por qué tan débil?
¿y por qué te mientes?
Ni estás sola
ni triste
ni eres débil
solo eres una isla
en todo este archipiélago
A veces baja el mar,
te sientes parte de algo.
Otras el agua
te cubre el alma

Cobardía

La cobardía es un medio miserable
para conseguir un fin injusto

12 de febrero de 2007

Olvido

"Olvidar es la forma más triste de amar"

“Ninguna manera de amar es triste”

Olvidar nunca, mi querido amigo
Comparto con mi recuerdo
Las ganas de volver a sentir
Rememorar caricias y besos
Los rincones sin significado
Se convirtieron en monumentos

Dicen que el tiempo
Todo lo cura
Es ese compañero
Que te ayuda
Es la muleta
De tu esguince sentimental
El que suaviza
Sensaciones de fracaso
El que sonríe
Para animarte

El tiempo no cura
El tiempo cubre
El amor, la decepción
La pasión, el dolor
Que permanecen tercos

Así debe ser
Es lo justo
Olvidar nunca
Sobrevivir siempre

El olvido es la amnesia
De tiempo selectivo
Olvidas una palabra
Un gesto, un desprecio
Pero tus labios no olvidan
Tu mirada se mimetiza
En los ojos del otro
Recuerdan su limpieza

Olvido se encarga
De decorar tu pasado
Lo llena de armarios y cajones
Donde guarda todo aquello
Que sobra, que estorba
Pero no lo oculta
Lo ordena para que
Cuando necesites
Regalar una caricia
No tengas que inventarla
En el segundo cajón
De tu dedo meñique
Te está esperando

Abrazos en la estantería
Izquierda de tu pecho
Los besos apasionados
Bajo el vello erizado
He creído verlos

Olvidar no es posible
En el amor
Es absurdo
No existe manera triste de amar
Incluso en el dolor
De un no silencioso
Está la fuerza de lo vivido

Así debe ser
Es lo justo
Olvidar nunca
Amar siempre.

4 de febrero de 2007

Me regalo soledad

Me regalo soledad
cuando todo circula
con un sentido lógico.
Me hace compañía
sin pretenderlo
intento amigarme con ella
llenando de música y letras
todos los espacios.

Comienzo un viaje
al lugar más apasionante
al más árido y cruel
al que más conozco.
No me juzga
no quiere decirme nada
es el eco de mis sensaciones
el reflejo de mi sombra.

Tenemos una relación de amor odio
amor cuando la busco
odio cuando me encuentra
Siempre estuvo allí
quieta sin pedir nada
llega a completarme.
Soy soledad transparente
miro hacia donde está
y me reconozco.

2 de febrero de 2007

Por un quítame de ahí un diálogo


Me usan y me desvirtúan, lo sé, no invento nada nuevo. Los políticos son por nosotros pero no para nosotros. El caso es que no me veo en esta sociedad, y no me refiero a que me sienta una “fuera del sistema” me refiero a ese proceso de paz que ni sabemos si está, si no está, si interesa, si no interesa…. Me siento vapuleada, ignorada, e incluso repudiada… quizá esto último es una afirmación muy fuerte, pero me refiero a que soy de las personas que cree en el diálogo, en su acepción más pura de "discusión o trato en busca de avenencia".


Esa palabra, en la actualidad y en este contexto, es poco más que decir que eres un pederasta en una reunión del APA, o decir que eres del Barça en la grada de los ultrasur.
Me rebelo contra eso. Creo en el diálogo. Es una bella palabra, es un bello gesto, es algo necesario, útil, implica escuchar y comprender, tener un fin concreto. Me asquea que gente sin escrúpulos quiera dotarle de no se qué tono pasquinero y mezquino. No quiero que me usen, quiero que me respeten y que me escuchen.


¿Dónde está el pueblo? ¿Dónde estoy yo? ¿Detrás de una pancarta con frases vacías, con eslóganes estratégicos? Fui a la manifestación tras el atentado de la T4 porque quise protestar, manifestarme, ser solidaria con las víctimas, decir que no estaba dispuesta a soportar más violencia sin sentido, pero que la paz era posible, fui a hacerme visible por unas horas. Sentí tristeza por los huecos de los que faltaban, por los que no acudieron por no se qué extraña razón que no logro comprender. Hoy los que faltaban realizan una manifestación Por la libertad y siento tristeza porque no voy a ir, y porque me han colocado en un bando cuando no creo en ellos.


No voy a entrar a juzgar quién es más bueno, quién lava más blanco, quién no tiene razón. Hay algo que está mal en este planteamiento en el que estamos. Para mi no es que sea sencillo, que no lo es, pero creo que la solución es mirarse a uno mismo y mirar al otro, hablar, pero también escuchar, llegar a la acepción más pura de la palabra Diálogo y no caer en la vertiente contraria, la del "Diálogo de sordos: Conversación en la que los interlocutores no se prestan atención".

Se me ocurría ayer mientras escuchaba retazos de tertulias en la radio, leía titulares de prensa, y oía opiniones de amigos sobre el tema, que se debería hacer alguna iniciativa social con toda esta tensa situación que tenemos.

Recuerdo que, cuando empezó en Euskadi Gesto por la Paz, las concentraciones eran poco más que espontáneas. Teníamos claro lo que había que hacer. Alguien moría violentamente y se salía en silencio. Creo que algo así habría que hacer ahora. No más manifestaciones multi-minoritarias (dependiendo del prisma con que se mire), tenemos saturación de ellas.

Deberíamos salir a la calle, parar 5 minutos nuestra actividad, en silencio, como forma de protesta cuando los políticos, legales e ilegales, minoritarios o mayoritarios, insulten a nuestra inteligencia. Me refiero en este tema del proceso de paz, que si lo hacemos cada vez que nos insultan, seríamos como los de SINTEL.


Estoy cansada de defender mi postura de acercamiento, de comprensión, de memoria, de búsqueda de solución en paz y de que sienta que traiciono a alguien. Muchas veces no hablo, escucho, porque no veo sentido a dar mi opinión. Estoy cansada de esta creciente sensación de tensión que están cocinando desde los púlpitos y los medios de comunicación, estoy cansada de oídos cerrados y frases categóricas, estoy cansada de que se hagan manifestaciones en bases semánticas.

Quiero que se recupere la cordura, quiero saber dónde estamos y quiero que los que nos dirigen, no nos traten con niños de integración.

Efectivamente, utopía es mi segundo apellido. Espero no renunciar nunca a él.