El año ha discurrido denso, unos minutos cayeron lentamente y otros se teletransportaron vaya usted a saber dónde.
Con una ausencia que duele ¿no se tiene la sensación de que
el tiempo se espesa, que la realidad se
diluye, que nada es tan importante, que cojeas de alguna manera imperceptible, que
algo falla, que debes de nuevo volver a aprender a seguir a pesar de todo?
No es nada nuevo esto que expreso, pero siento la necesidad
de hacerlo. Medicación auto prescrita para que ese huequecillo se amolde a los otros
que la vida puñetera te va escarbando.
Es una sensación ínfima, una millonésima tristeza en todo
ese maremágnum de tristezas que nos rodean y que, a veces, dejamos de mirar. Incluso
es un millonésimo pesar entre el resto de los instantes, las risas, los abrazos,
las conversaciones que también te acompañan.
Pero hoy necesito recordar, necesito traer al frente,
necesito abrazar ese hueco para decirle lo que se le echa de menos.
Y mañana será otro día y los minutos volverán a caer densos
unos y a teletransportarse otros.
Así ha sido.
Así seguirá siendo.
.jpg)








