"...¿Has tenido alguna vez miedo de meter a alguien tan adentro, que sabes que no podrías volver a arrancarlo de ti sin desgarrarte, sin perder parte de ti al hacerlo...?"
Entre locura y cordura
existe un espacio
pequeñito
imperceptible
ajeno
un fino resquicio.
Todo parece tranquilo
sereno
bajo control.
Un mililitro desestabilizador
y la ley de la gravedad
hace el resto.
Una gota que tontea
con el borde del vaso
y todo se desbarata
*************************************************************************
Impresiona la capacidad de herirse
puede ser inabarcable
irónico que la capacidad de amarse
se deba aprender
cuando
la injusticia avanza a
través de las obligaciones que
nos atan, cuando
la indiferencia, el
descrédito, justifica
un silencio utilizado
como defensa. Se usa el arma del miedo a perder un statu quo desigual. El horizonte no se ve como posibilidad al estar empeñados en apuntalar nuestro frágil camino.
Los días son curvas peligrosas que rayan el abismo cuando los plazos nos ahogan atenazando cualquier opción de cambio.
Los sueños nos parecen posibilidades inasequibles que nos oprimen dejando una sensación de desasosiego perpetuo.
Es el momento de abrir los ojos más que nunca bien abiertos sin pestañear hasta que las lágrimas salgan para proteger nuestra córnea dura, transparente, objetiva. Destapar los oídos para que escuchen sin artificios. Abrir la boca con conciencia con razón para matar a ese silencio soterrado asesinar al miedo que anula sueños.
El miedo, primo hermano de la indiferencia, yerno de la manipulación, hermano político del silencio, sobrino del descrédito, no puede cegarnos.
Abriendo ojos, oídos, boca nos convertimos en proyectiles que avanzan rumbo a nuestro propio horizonte ese que compartimos y merecemos.
Avanzar, evitar morir al borde de los sueños con la sensación de haber perdido una partida que ni siquiera habíamos jugado.
Un año más y voy sumando experiencias, arrugas y la sensación de que hay mucho más que está por llegar. Tomaros algo a mi salud allá donde estéis que yo brindaré ¡por mí y por todos mis compañeros! :)
Se acaba el 2013 y cumplimos con la misma rutina de siempre; ver y hacer
resúmenes que sirven de bien poco. Nos acordamos también de lo no hecho y
elaboramos listas para poner remedio en el año que entra, cosa que tampoco sirve de
nada. Rememoramos a los que nos dejaron y la melancolía aparece como ese
sentimiento dulce que hace daño.
Está claro que somos animales de costumbres.
El caso es que,
pensando en todo esto, me he dedicado a buscar finales de películas y me ha
parecido la mejor manera de despedir el 2013 y decidirme por un único propósito para el 2014.
Este propósito me persigue desde casi siempre pero se hizo tangible en una escena de la película The Holiday entre Eli Wallach y Kate Winslet cuando el actor le dice“En las películas, están la protagonista y las amigas de la chica. Tú eres la protagonista, pero no sé por qué te empeñas en ser la amiga de la chica” a lo que Kate le contesta algo como “Una debe ser la protagonista de su propia
vida”. Pues bien, ése es mi perpetuo propósito para el 2014 y siguientes.
Y después de este rollo os dejo una pequeña lista de finales de película(s).
Están las tremendamente buenas:
Blade Runner
Thelma y Louise
El graduado
El Color Púrpura
Y otras de esas que te dejan una sonrisa por un largo rato
Sister Act
2
Primos
Dirty
dancing
Con faldas y a lo loco
Hay miles de películas y finales más pero me decido por éstas. Ahora que cada uno elija la suya para despedir el año entre éstas u otras que le hayan marcado.
Y ya para terminar este post de despedida os presto mi propósito para el año que viene:
Ser los protagonistas de vuestra propia vida
¡Ahí lo dejo! A ver si para finales del 2014 ganamos unos
cuantos Oscar
Ninguna cara le resultaba conocida, ni el aroma, ni las conversaciones en susurros y eso era bueno. Resultaba alentador no tener que coincidir con las mismas respiraciones de todas los mediodías, los mismos asientos libres, esos que encontraba cuando recorría, junto con su portafolio, las estaciones con una angustia de algo posible. Hoy eran sus primeras ocho de la mañana que deseaba fueran muchas. Se sentía bien con ese bostezo sincero pegado a su tupper.
*****
Atándose los cordones de los zapatos descubrió una nota en el suelo “No me despido de nadie, solo de mis miserias”. Alzó la vista tropezando con una mirada perdida. Su mano se extendió para agarrar el abrigo que avanzaba hacia las vías y le dijo “Quiero una despedida de años”. El tiempo se suspendió durante tres metros que llegaron, pararon y se fueron. Nunca se alegró más de la maldición de sus zapatos con cordones.
Sitúa tu vértice energético allá donde quieras ir Vuelca tu energía en mover tu deseo Ayúdate de una mano amiga que confíe en tu decisión Respétate pues eres lo único que tienes Confía en avanzar, en lograrlo, Y deja al destino la posibilidad de premiar tu esfuerzo
*****
Siente la presencia de su sombra inexistente como un ser corpóreo que vuelve para arropar su cuerpo cansado sonriendo por sus tropiezos reprendiendo sus cobardías jaleando sus proyectos amando cada uno de sus errores blandiendo besos interminables
La ausencia regresa siempre en el preciso momento en que, al final del día, la consciencia se rinde.
*******
Se escapa de su regazo En una aventura inconsciente Repartiendo simpático caos Esquivando peligros inventados No arriesga, experimenta Irrumpiendo como un torbellino Derribando los miedos no aprendidos Acaso algún día sea temeroso De momento, solo vive
La percepción de los momentos depende de los gramos de entusiasmo con que se vivan.
Las ruedas del entusiasmo funcionan si están engrasadas de sonrisas.
Las sonrisas fluyen cuando el juicio deja huecos libres.
Los huecos de ese juicio son el hipo de la racionalidad.
La racionalidad se embrutece si se espesa.
Los grumos en la mente enquistan las opiniones que deben fluir libres.
La masa de la conciencia fermenta cuando reposa durante cierto tiempo; no mucho para que se olvide, ni poco para que se pierda.
Una cocción exagerada hará que se queme nuestro interés pero una que sea corta dejará la masa inservible.
Hay que conocer bien los tiempos amasar con mimo nuestra conciencia dejar al azar los huecos y preparar la mezcla precisa que nos alimente de las emociones intactas.
Sentir el abandono de lo que pesa como el lastre de un vestido que nos viene grande.
Volar lejos cuando la tormenta amenaza con romper la estabilidad de los cristales que nos ocultan.
Saborear los plazos de personajes que viven un viaje imaginado por mentes carentes de límites.
Deleitarse con los huecos de palabras que con su reiteración construyen lugares auténticos.
Perderse siguiendo los límites de letras que bailan sin saberlo.
Recordar, mientras nos releemos, que el tiempo impenitente no transcurre.
Sentir, bajo nuestros pies, las sandalias
de héroes de cobardes de magos de suicidas de dragones de simples de complejos de mujeres plenas de hombres vacíos de pasiones
En definitiva, disfrutar recorriendo con nuestros dedos vidas que transcurren libres entre hilos de frases completas.