12 de febrero de 2007

Olvido

"Olvidar es la forma más triste de amar"

“Ninguna manera de amar es triste”

Olvidar nunca, mi querido amigo
Comparto con mi recuerdo
Las ganas de volver a sentir
Rememorar caricias y besos
Los rincones sin significado
Se convirtieron en monumentos

Dicen que el tiempo
Todo lo cura
Es ese compañero
Que te ayuda
Es la muleta
De tu esguince sentimental
El que suaviza
Sensaciones de fracaso
El que sonríe
Para animarte

El tiempo no cura
El tiempo cubre
El amor, la decepción
La pasión, el dolor
Que permanecen tercos

Así debe ser
Es lo justo
Olvidar nunca
Sobrevivir siempre

El olvido es la amnesia
De tiempo selectivo
Olvidas una palabra
Un gesto, un desprecio
Pero tus labios no olvidan
Tu mirada se mimetiza
En los ojos del otro
Recuerdan su limpieza

Olvido se encarga
De decorar tu pasado
Lo llena de armarios y cajones
Donde guarda todo aquello
Que sobra, que estorba
Pero no lo oculta
Lo ordena para que
Cuando necesites
Regalar una caricia
No tengas que inventarla
En el segundo cajón
De tu dedo meñique
Te está esperando

Abrazos en la estantería
Izquierda de tu pecho
Los besos apasionados
Bajo el vello erizado
He creído verlos

Olvidar no es posible
En el amor
Es absurdo
No existe manera triste de amar
Incluso en el dolor
De un no silencioso
Está la fuerza de lo vivido

Así debe ser
Es lo justo
Olvidar nunca
Amar siempre.

4 de febrero de 2007

Me regalo soledad

Me regalo soledad
cuando todo circula
con un sentido lógico.
Me hace compañía
sin pretenderlo
intento amigarme con ella
llenando de música y letras
todos los espacios.

Comienzo un viaje
al lugar más apasionante
al más árido y cruel
al que más conozco.
No me juzga
no quiere decirme nada
es el eco de mis sensaciones
el reflejo de mi sombra.

Tenemos una relación de amor odio
amor cuando la busco
odio cuando me encuentra
Siempre estuvo allí
quieta sin pedir nada
llega a completarme.
Soy soledad transparente
miro hacia donde está
y me reconozco.

2 de febrero de 2007

Por un quítame de ahí un diálogo


Me usan y me desvirtúan, lo sé, no invento nada nuevo. Los políticos son por nosotros pero no para nosotros. El caso es que no me veo en esta sociedad, y no me refiero a que me sienta una “fuera del sistema” me refiero a ese proceso de paz que ni sabemos si está, si no está, si interesa, si no interesa…. Me siento vapuleada, ignorada, e incluso repudiada… quizá esto último es una afirmación muy fuerte, pero me refiero a que soy de las personas que cree en el diálogo, en su acepción más pura de "discusión o trato en busca de avenencia".


Esa palabra, en la actualidad y en este contexto, es poco más que decir que eres un pederasta en una reunión del APA, o decir que eres del Barça en la grada de los ultrasur.
Me rebelo contra eso. Creo en el diálogo. Es una bella palabra, es un bello gesto, es algo necesario, útil, implica escuchar y comprender, tener un fin concreto. Me asquea que gente sin escrúpulos quiera dotarle de no se qué tono pasquinero y mezquino. No quiero que me usen, quiero que me respeten y que me escuchen.


¿Dónde está el pueblo? ¿Dónde estoy yo? ¿Detrás de una pancarta con frases vacías, con eslóganes estratégicos? Fui a la manifestación tras el atentado de la T4 porque quise protestar, manifestarme, ser solidaria con las víctimas, decir que no estaba dispuesta a soportar más violencia sin sentido, pero que la paz era posible, fui a hacerme visible por unas horas. Sentí tristeza por los huecos de los que faltaban, por los que no acudieron por no se qué extraña razón que no logro comprender. Hoy los que faltaban realizan una manifestación Por la libertad y siento tristeza porque no voy a ir, y porque me han colocado en un bando cuando no creo en ellos.


No voy a entrar a juzgar quién es más bueno, quién lava más blanco, quién no tiene razón. Hay algo que está mal en este planteamiento en el que estamos. Para mi no es que sea sencillo, que no lo es, pero creo que la solución es mirarse a uno mismo y mirar al otro, hablar, pero también escuchar, llegar a la acepción más pura de la palabra Diálogo y no caer en la vertiente contraria, la del "Diálogo de sordos: Conversación en la que los interlocutores no se prestan atención".

Se me ocurría ayer mientras escuchaba retazos de tertulias en la radio, leía titulares de prensa, y oía opiniones de amigos sobre el tema, que se debería hacer alguna iniciativa social con toda esta tensa situación que tenemos.

Recuerdo que, cuando empezó en Euskadi Gesto por la Paz, las concentraciones eran poco más que espontáneas. Teníamos claro lo que había que hacer. Alguien moría violentamente y se salía en silencio. Creo que algo así habría que hacer ahora. No más manifestaciones multi-minoritarias (dependiendo del prisma con que se mire), tenemos saturación de ellas.

Deberíamos salir a la calle, parar 5 minutos nuestra actividad, en silencio, como forma de protesta cuando los políticos, legales e ilegales, minoritarios o mayoritarios, insulten a nuestra inteligencia. Me refiero en este tema del proceso de paz, que si lo hacemos cada vez que nos insultan, seríamos como los de SINTEL.


Estoy cansada de defender mi postura de acercamiento, de comprensión, de memoria, de búsqueda de solución en paz y de que sienta que traiciono a alguien. Muchas veces no hablo, escucho, porque no veo sentido a dar mi opinión. Estoy cansada de esta creciente sensación de tensión que están cocinando desde los púlpitos y los medios de comunicación, estoy cansada de oídos cerrados y frases categóricas, estoy cansada de que se hagan manifestaciones en bases semánticas.

Quiero que se recupere la cordura, quiero saber dónde estamos y quiero que los que nos dirigen, no nos traten con niños de integración.

Efectivamente, utopía es mi segundo apellido. Espero no renunciar nunca a él.

30 de enero de 2007

Hoy cumplo 36 años

Gracias, gracias, gracias

30.01.07
Hoy cumplo 36 años y me apetece decirlo. Lo sé, suena fatal ¿no?

Eso es, ya escucho entre vosotros voces que dicen que no, que suena genial, que no los aparento, que estoy estupenda, y... tengo que daros la razón. "Estoy estupenda, es mi mejor edad" me lo voy diciendo los últimos años, por eso que dicen que cuanto más repites una afirmación más cierta se hace.
Por favor, repetir en plan mantra “Merche está estupenda” veinte veces para ver si mañana me miro al espejo y noto la diferencia.

Hoy cumplo 36 años y he hecho muchas cosas pero me quedan muchas más por hacer.

Hoy cumplo 36 años y ¿soy feliz? Nooooo, no soy tan inconsciente. Sí, tengo 36 años y hoy ha sido un buen día pero no puedo dejar mi lado catastrofista, negativo, asustadizo que forma parte de mi esencia. Pero es que hoy cumplo 36 años y no tengo razón por la que no celebrarlo.

Tengo una sensación extraña y es que últimamente no he hecho más que abrir puertas. Nuevos lugares, personas, actividades, locuras, sentimientos, mis amigos de siempre y la manera diferente de mirarnos, mis nuevos amigos y las formas de irnos conociendo... Aunque también me he dedicado a cerrar otras e incluso algunas se me han cerrado de golpe achatándome las narices.

Y no sé, hoy cumplo 36 años y lo que me apetece es dar las gracias. Dar las gracias a mucha gente que durante este tiempo ha ido construyéndome, ayudando a darme cuenta de lo que soy, que me recuerda quien soy cada poco, que hace que no me olvide de adonde, al menos, no quiero ir. Hago continuamente el ejercicio de, para no olvidarme, empezar a recordarme.

Y ahí es donde estáis todos los que me conocéis y, sin embargo, me queréis. Los que me tenéis en cuenta, los que me escucháis, los que me leéis, los que -incluso- me criticáis. Gracias.

Y también están todas esas personas que he conocido durante todos estos 36 años (¿lo he dicho? ¡Hoy cumplo 36 años!) y que no sabéis dónde os habéis metido. Gracias.

Y los que aún me quedan por conocer...
Hoy cumplo 36 años... ¡Y la de cañas/vinos que me quedan por disfrutar!
Besos para tod@s (aunque no sea muy besucona, hoy me dejo)
Merche

28 de enero de 2007

Mujer de negro

Las olas de su vestido negro
acariciaban sus tobillos
mientras avanzaba
por el pasillo solitario .

Pasos decididos
que sonaban a sentencia.

Alisó su ropa de domingo,
tensó sus brazos,
cerró los ojos.
Unos segundos
sus manos aferradas a la manivela.
Aspira el olor
a futuro incierto
abre la puerta
hacia su nueva vida.

La luz de su nueva verdad
pareció cegarla un momento
como si quisiera asustarla.
Pero ella prefería
la inconstancia de la luz
a la transparencia
de la mentira.

Yo nunca

Yo nunca
he visto un color auténtico
Yo nunca
he sentido el levante
Yo nunca
soñé con grandes logros
Yo nunca viví
como si fuera
el último día de mi vida

Transporto mi cuerpo
por las calles, dejo a mi mente
volar
allá donde nunca estuve
imaginar
lo que nunca hice
soñar
lo que no sé si existe

Mis oídos escuchan
historias que son mías
mis ojos ven
otras miradas que interrogan
mis brazos abarcan
la promesa de tu espacio.


Era tarde
se levantó de la mesa
con todas sus soledades
y cerrando los ojos
deseó no estar allí.
Como el viento acaricia
el mármol frío
sintiendo cada molécula,
así recorría su deseo
el interior de su piel

Abrió los ojos.
Nada había cambiado.

26 de enero de 2007

Primer Asalto



Avanzo
con ganas de llegar al límite
si es que existe
en alguno de tus huecos.

Vas más allá
de donde quieres,
de donde imaginas.
Caminas hasta donde no conoces
para avisar de lo que no ves

Tu mirada esquiva
es abrasadora,
llena de ansia
por conocer, por descubrir.

Buscas la sorpresa,
sopesar conocimientos
Bailas al juego del engaño
con una sinceridad abrumadora

Un globo, un espía, un halcón
superioridad estudiada
calma aparente

Ya dijo alguien
en algún momento,
Una mirada inquisitiva
descubre los rincones ocultos.

14 de enero de 2007

Amor, amor, sencillo amor

La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes

Recitaba a Silvio Rodríguez mientras escuchaba el mp3 de su nieto puesto a todo trapo. Qué palabras tan ciertas esas. Su sonrisa se nublaba cuando escuchaba esta canción y sus ojos añoraban aquella locura tan tierna y sensual que afloraba. ¡Si sus nietos supieran! Manuel, el más adolescente y revoltoso nieto le había puesto los cascos de este aparatillo tan increíble para que escuchara esta canción, para él, tan antigua


- ¡Silvio Rodríguez! – gritó la abuela para escucharse.

El nieto se sorprendió de que lo conociera. Con su camiseta de Che comprada en el Corte Inglés hace una semana, su palestino en el cuello, el pendiente en la oreja, el trasquilado de pelo… un esteriotipo de revolucionario por hormonas abrió más los ojos cuando escuchó a su abuela cantar esta canción descubierta por él entre los cds de sus padres y más cuando su abuela lloraba y reía mientras seguía cantando.

Martina soñaba, recreaba, imaginaba el momento de amor, ternura y pasión que Roberto le hizo desenterrar en su clase de literatura de la escuela para adultos. Roberto, profesor cincuentón, exdirectivo de una gran empresa que prescindió de sus servicios en la última regulación de empleo, y que encontró su vocación tardía en la enseñanza.

Martina descubrió, gracias a lo que le enseñó en sus clases, una pasión dormida. Siempre creyó que no le gustaba leer pero el caso es que no leía por su dificultad a hacerlo, su lentitud la retraía. Roberto descubrió en Martina un ansia increíble por aprender, por recuperar todo aquello que desconocía así como su dificultad en la lectura y decidió ayudarla. Quizá por su vena de buen samaritano, quizá por los ojos verdes de Martina.

Empezó dándole libros infantiles, con sus letras grandes, dibujos simples, colores chillones pero la mirada de reproche de Martina le hizo buscar otra solución para facilitarle el aprendizaje. Su mirada y también su conversación. Era una mujer luchadora y dinámica, de fuertes convicciones que no sabía muy bien de donde salían pero que arrollaban por su contundencia.

- Ya le digo a mi hija, ¡ay que ver lo que ha cambiado el mundo! A mi me pillaba a tu edad y casándome… no… yo un pendón desorejao iba a ser. Tanto pudor, tanta vergüenza, tanta ¡leche!. ¡A vivir, a disfrutar debían habernos enseñado nuestros padres y no a ser buenas y mojigatas amas de casa! Total, a eso una aprende sola. A ser ama de casa quiero decir – terminaba Martina con un guiño.

Roberto sonreía al oírla, apuntaba en su mente todas sus frases y ocurrencias y deseaba que la hora de clase no acabara, intentaba alargar los cafés que las madres traían para sus recreos, quería mantener la vista en los ojos de Martina, empaparse de su sapiencia, de su desparpajo y simpatía. “Si tuviera unos años más…” se descubría pensando e incluso se ruborizaba por ello.

- Martina, vamos a hacer un experimento contigo. Creo que avanzaremos mucho más que con los libros para niños que te he dejado.

- Si, por favor, porque en una de estas me corto las venas con el canto del “Osito Valentín”

Saca un Compact Disc, un disco, una serie de folios con versos y los coloca delante de Martina. Le explica que la música, las canciones son poesía, que la poesía es la mejor herramienta para transmitir sentimiento, conocimiento, deseo y que cree que Martina es la mejor persona para recibir todo esto; que leyendo mientras escucha al cantautor que le va a poner va a colocarla en otros lugares pero con las mismas realidades de amor y desamor, de injusticia, dolor, alegría y sencillez que tenemos todos. Le recomienda que luego, una vez en casa, sin la música, lea en voz alta los poemas que ha escuchado, y le asegura que así su fluidez a la hora de leer va a ser cada vez mejor.

Martina se pone los cascos, escucha atenta primero, leyendo con dificultad las letras después, y descubriendo poco a poco un hilo de afinidad con lo que escucha. Va entendiendo la letra, rememorando momentos de su vida que creyó olvidados.

Así, con la canción de “Planetas” de un chico llamado Paco Bello, y sus versos “tus ojos son tan grandes / que nunca se hace tarde” recuerda a Evaristo y a sus 18 años, el embelesamiento de uno por el otro, la inocencia y la sencillez de ese amor, el primer amor de verdad.

Evaristo desapareció con la canción de “No sabes cuanto te he querido”, “Has cambiado mi forma de mirar, / has cambiado el sentido de las calles”, Martina intentaba no llorar mientras la escuchaba y soñaba los paseos por Madrid con Julián, agarrados tímidamente de la mano, ese hombre que bien pudo ser su marido y haberla hecho tan feliz, que la amaba tanto y que la jodida muerte se llevó tan pronto.

Tantos sentimientos, tantas historias pasadas que llegaban a darle la bienvenida de nuevo con estas canciones nuevas para ella.

Roberto miraba embelesado el sentimiento que transmitían esos ojos verdes y se dio por satisfecho al dar la oportunidad a los poetas de guitarra a pertenecer a ese torrente de sentimientos que era Martina, aunque en el fondo lo que deseaba era poder pertenecer al sentimiento de esa mujer, ser el verso que resumiera lo que sentía por ella.

******
El nieto miraba absorto a su abuela llorar y Martina enjugaba sus lágrimas al escuchar de nuevo el verso

La cobardía es asunto de los Hombres no de los amantes

los amores cobardes no llegan a amores ni a historias se quedan allí

ni el recuerdo los puede salvar ni el mejor orador conjugar.

mientras recordaba los ojos pardos de Roberto y se daba cuenta que eran los del hombre protagonista de ese verso.

29 de diciembre de 2006

Tierra de nadie

Este poema lo escribí hace ya unos cuantos años, pero no ha cambiado en nada su sentido para mi. Ahora que termina el año 2006 y empezamos uno nuevo, entre otras cosas quiero pedir, o soñar, o... que ese proceso de paz que se ha iniciado y por el que tantos se enferman de mala bilis, sea definitivo.
Que se le aplique "la cirugia del diálogo", la única medicina posible.


Nací para vivir

en tierra de nadie

sin cultura propia

ni idioma al que pertenecer


Sentí la llamada patria

pero nunca supe

de donde provenía

esa voz falsa


Levanté mi vida

y trasladé todos mis miedos

a un lugar más tranquilo

con otras falsedades.


Desde la barrera

miré a mi lugar

y la tierra de nadie

se agrandaba por momentos.


Un abismo

que me hacia ver más claro

que el razonamiento no existe

dentro del campo de lucha


En vano buscaba respuestas

donde todo el mundo

hacia preguntas

buscando esperanzas


Los gritos de dolor

eran a veces ladridos

y el miedo aumentaba

la distancia entre unos y otros


El futuro era imposible

ya que el día a día

no hacia caminos útiles

solo sendas ocultas.


El dialogo no existía

pues todo era como Babel,

los idiomas

se inventaron para dividir


Poemas sin ritmo

donde se lee el dolor

en cada línea escrita

en cada grito no dicho


La distancia es buena medicina

pero la solución de este dolor

es la cirugía del dialogo

y entender la postura del otro.

Juegos de alcoba

Un leve movimiento
de la yema de los dedos
sobre el rostro de ella.
Un toque de cariño
sin pretensiones
recorriendo la piel
besada con pasión
por sus labios.

El índice de la mano maestra
recorre el hueco del cuello
dibuja unos hombros
que tiemblan
la piel de los brazos
acecha
y la respiración de los pulmones
la despiertan.

Un toque de su dedo
sobre sus manos
y éstas lo apresan con decisión.

Sus ojos marrones,
vivos, jóvenes
la miran,
ya no preguntan.
Sus labios sonríen
los de ella
imitan su gesto.

Cuerpos despiertos
que se animan
con el juego que han ido aprendiendo.
Un juego que termina
o bien acaba de empezar
pero que les ha hecho
sensual
sexual
sensiblemente

más sabios.