
Me usan y me desvirtúan, lo sé, no invento nada nuevo. Los políticos son por nosotros pero no para nosotros. El caso es que no me veo en esta sociedad, y no me refiero a que me sienta una “fuera del sistema” me refiero a ese proceso de paz que ni sabemos si está, si no está, si interesa, si no interesa…. Me siento vapuleada, ignorada, e incluso repudiada… quizá esto último es una afirmación muy fuerte, pero me refiero a que soy de las personas que cree en el diálogo, en su acepción más pura de "discusión o trato en busca de avenencia".
Esa palabra, en la actualidad y en este contexto, es poco más que decir que eres un pederasta en una reunión del APA, o decir que eres del Barça en la grada de los ultrasur.
Me rebelo contra eso. Creo en el diálogo. Es una bella palabra, es un bello gesto, es algo necesario, útil, implica escuchar y comprender, tener un fin concreto. Me asquea que gente sin escrúpulos quiera dotarle de no se qué tono pasquinero y mezquino. No quiero que me usen, quiero que me respeten y que me escuchen.
¿Dónde está el pueblo? ¿Dónde estoy yo? ¿Detrás de una pancarta con frases vacías, con eslóganes estratégicos? Fui a la manifestación tras el atentado de la T4 porque quise protestar, manifestarme, ser solidaria con las víctimas, decir que no estaba dispuesta a soportar más violencia sin sentido, pero que la paz era posible, fui a hacerme visible por unas horas. Sentí tristeza por los huecos de los que faltaban, por los que no acudieron por no se qué extraña razón que no logro comprender. Hoy los que faltaban realizan una manifestación Por la libertad y siento tristeza porque no voy a ir, y porque me han colocado en un bando cuando no creo en ellos.
No voy a entrar a juzgar quién es más bueno, quién lava más blanco, quién no tiene razón. Hay algo que está mal en este planteamiento en el que estamos. Para mi no es que sea sencillo, que no lo es, pero creo que la solución es mirarse a uno mismo y mirar al otro, hablar, pero también escuchar, llegar a la acepción más pura de la palabra Diálogo y no caer en la vertiente contraria, la del "Diálogo de sordos: Conversación en la que los interlocutores no se prestan atención".
Se me ocurría ayer mientras escuchaba retazos de tertulias en la radio, leía titulares de prensa, y oía opiniones de amigos sobre el tema, que se debería hacer alguna iniciativa social con toda esta tensa situación que tenemos.
Recuerdo que, cuando empezó en Euskadi Gesto por la Paz, las concentraciones eran poco más que espontáneas. Teníamos claro lo que había que hacer. Alguien moría violentamente y se salía en silencio. Creo que algo así habría que hacer ahora. No más manifestaciones multi-minoritarias (dependiendo del prisma con que se mire), tenemos saturación de ellas.
Deberíamos salir a la calle, parar 5 minutos nuestra actividad, en silencio, como forma de protesta cuando los políticos, legales e ilegales, minoritarios o mayoritarios, insulten a nuestra inteligencia. Me refiero en este tema del proceso de paz, que si lo hacemos cada vez que nos insultan, seríamos como los de SINTEL.
Estoy cansada de defender mi postura de acercamiento, de comprensión, de memoria, de búsqueda de solución en paz y de que sienta que traiciono a alguien. Muchas veces no hablo, escucho, porque no veo sentido a dar mi opinión. Estoy cansada de esta creciente sensación de tensión que están cocinando desde los púlpitos y los medios de comunicación, estoy cansada de oídos cerrados y frases categóricas, estoy cansada de que se hagan manifestaciones en bases semánticas.
Quiero que se recupere la cordura, quiero saber dónde estamos y quiero que los que nos dirigen, no nos traten con niños de integración.
Efectivamente, utopía es mi segundo apellido. Espero no renunciar nunca a él.