Preguntas, preguntas, preguntas

Dicen que los humanos nos diferenciamos de los animales porque, entre otras cosas, tenemos raciocinio, pensamos. Si observamos algunos especimenes esta teoría cae estrepitosamente en la más absoluta de las falacias ¿Qué el hombre piensa? Pffff, si pensara ¿tú crees que en Madrid Gallardón sería alcalde? Bueno quizá si pero ¿Esperanza de nuevo en la Comunidad? Vale, dejo la política que me enciende. Quizá en otro post.

Lo que es claro que nos diferencia de los animales es que los humanos hacemos preguntas. No quiero decir que nos preguntemos internamente sobre a dónde vamos, de dónde venimos, me sentarán bien las mechas rubias o deberé decirle a mi novio que le odio. No. El ser humano se pregunta mucho, es cierto, pero más que preguntarse a sí mismo, siente predilección, un deseo irrefrenable por preguntar a los demás.

¿Cuántos tipos de preguntas hay? No sabría enumerarlas todas pero he aquí algunas: preguntas recurrentes, retóricas, tontas, preguntas evidentes, preguntas periodísticas, están las inquisitivas, las sabias, las agudas, preguntas trampa, preguntas categóricas… todas estas y muchas más te acompañan a lo largo de toda tu vida.

Cuando no levantas ni 3 palmos del suelo siempre hay alguien que hace la pregunta trauma: “A ver Maria Jesús ¿a quién quieres más, a tu padre o a tu madre?” ¿No va cargado con muy mala leche? Intentas salir como puedes, en tu cabeza bulle una respuesta que no quieres dar “hombre, les quiero pero… quiero más a mi madre porque mi padre me da unas collejas…” y en ese momento de sudor frío eres salvado con el gong de un alma caritativa que suelta “a los dos por igual ¿verdad Maria Jesús?”. La besarías hasta que llegara el juicio final.

Otra pregunta que no falla nunca es ¿qué quieres ser de mayor? La primera vez que te lo plantean nunca, y repito, nunca sabes qué contestar. Se abre ante ti un abismo de posibilidades de las que solo dominas 3, léase: maestra, peluquera y astronauta. Soy mujer nacida en los 70, es lo que hay, si me la hicieran ahora mi respuesta hubiera sido: funcionaria, dentista y novia de Beckham.

¿Y qué me decís de la eterna pregunta trampa que nos acompaña desde que comenzamos a tener vida social? Tu madre discutiendo contigo sobre todo el tiempo que pasas con tus amigos y las tonterías que haces con ellos, tú defendiendo el bastión de la amistad. En ese momento ella te dice con esa jodida sabiduría que le caracteriza: “A ver Maribel ¿si tu amigo se tira por un puente, tú vas detrás?”. Joder, a mi esa pregunta me hizo polvo. Realmente sabías que tu amigo hacía el gilipollas pero… ¡te reías tanto haciéndolo con él!.

De pequeña era conocida por ser catadora de charcos. En Bilbao antes de la amenaza del cambio climático y de convertirse en Bilbao Tropical llovía mucho, durante meses y había muchos, pero que muchos charcos a la orilla de la carretera que nos llevaba al colegio. En esos días lluviosos iba con mis Katiuskas probando la profundidad de todos los charcos y jugando al hinque con mi paraguas. ¿Conclusión? Era una rompedora nata de botas y perdedora de paraguas. Esas cosas hacíamos mis amigos y yo pero mi madre no lo entendía. A la pregunta sobre mi amigo y el puente, siempre la acompañaba el silencio…

Durante nuestra vida nos hacen muchos tipos de preguntas como éstas que normalmente nos pillan desprevenidos, pero hay uno que directamente nos tira del caballo, son las que yo llamo preguntas desarme. ¿Qué son las preguntas desarme? Aquellas que irremediablemente siempre nos encuentran a contrapié.

Tu vida transcurre relativamente tranquila, llevas años cimentando todo lo que vas pisando, confiando en tus posibilidades, avanzando e intentando no caer en el lado oscuro, evitas usar no más de 5 libros de autoayuda que fueron interesantes pero que nunca lograron su objetivo, cuando, creyendo que estás en la parte más estable de tu camino, alguien sin motivo aparente te hace ese tipo de pregunta. De repente tu final del arco iris desaparece, a tomar por el culo el camino de losas amarillas ¿quién apagó la luz y me dejó a oscuras?

Odio las preguntas desarme porque siempre persiguen un fin que no es el tuyo, es una curiosidad malsana del que te pregunta por saber algo que sabe a ciencia cierta que no te has planteado nunca o que quizá evitas plantearte por alguna sabia razón. O bien es la pregunta que él se hace a si mismo y busca respuestas que le sirvan.

"Profesionalmente ¿cómo te ves dentro de unos años?" Esa fue la mía. ¡Ay que joderse! Que ¿cómo me veo? Bastante con verme todos los días yendo a trabajar, pagando la hipoteca, bandeando las normas sociales que supuestamente debe cumplir todo ser viviente, e intentando ser feliz con todos mis fallos ¿No es suficiente todo eso?

Pues no, llega alguien suelta la pregunta y comienzas a recoger pistas para ver por donde ibas. Te sientes desorientado y vacilas al responder buscando en lo recóndito de tu mente algo que llevarte a la boca para acallar ese gesto de superioridad y de curiosidad malvada del que te interroga.

Se te queda cara de pardillo, te rebelas contra eso y muestras tu cara de persona segura y replicas: “que ¿cómo me veo profesionalmente? Pues siendo la mejor escritora del mundo y firmando libros a troche y moche en la feria del Retiro; o bien como la mejor guionista de películas españolas de éxito, de esas de las que hacen remakes los americanos”, cuando lo que es más te apetece responder y que además es cierto es “que ¿cómo me veo profesionalmente en un futuro? ¡Jubilada!”.

No quiero que me hagan preguntas de ese tipo, las siento como un ataque. De todas formas he de decir que con la edad, la experiencia y también, por qué no, con las decepciones, cada vez me repongo con más rapidez de este tipo de cuestiones. Es más, a veces hasta digo la verdad aunque no sea políticamente correcto.

Ahora soy yo la que pregunta pero inocentemente ¿Cuál es tu pregunta desarme? Me sería útil para evitar ponerte en el mismo brete (prometo no utilizarlo en tu contra).

Ah, ¿que no te lo habías planteado nunca? ¿que no sabes que responder? Uy, esa cara de sorpresa... no, de verdad, no es importante. Déjalo, no hace falta que me lo respondas, ya si eso otro día...

... Me tengo que ir....

3 Comentarios:

Stupor Mundi dijo...

¿pero tu que quieres que te diga, que ya no sepas?
No sé si te sirve de pregunta desarmante. Ojalá realmente desarmaran, sobre todo a tanta gente con armas.
Me ha encantado Merche, sigue dudando, te sienta bien...

Tamara RL dijo...

Jejejejejeje...muy bueno, Merche, sí señor. Genial.
Estamos condenados a padecer ciertas impertinencias en forma de preguntas porculeras, que llamo yo..y sólo espero no caer en ellas algún día, formulándolas yo también.
Se me ocurre una que podría estar en el topten de la pesadez, y que se desglosa en dos: ¿Estudiaste Periodismo? ¿Y por qué no te dedicas a ello? 8-(
Las hay cotillas, y las hay que encubren un juicio de valor.
No es lo mismo: ¿Tienes novio? a ¿No tienes novio? Si añaden el "todavía", se convierten en las reinas del hijoperrismo, con perdón.
Luego es la típica sucesión de lugares comunes: ¿Cúando os casáis? ¿No vais a tener niños?
En fin, creo que nunca se termina de satisfacer a la masa desarmadora.
Con tu permiso, me apunto la respuesta que das en la pregunta desarme sobre "cómo te ves en el futuro a nivel profesional"
¡¡Jubilada!!
Y si insisten, responderemos: "Bueno, antes que eso...me veo...¡¡Prejubilada!!"
X-D

Panchi is back dijo...

RAMB, querida Merche, que bueno, genial como dice Tamara y al igual que ella espero nunca hacerlas..si alguna vez me ven en esa tesitura POR FAVOR me dicen STOOOOOOPP

Bss.M.

 

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