Cómo has cambiado, pueblo

Mi pueblo me recibe siempre con una pregunta retórica que ya es un simpático Leit motiv “¿Cuándo llegaste? y ¿Cuándo te vas?”. Todos mis regresos comienzan con esas dos preguntas repetidas en varias ocasiones y con una puesta a punto de lugares y personas, sus cambios, sus noticias… Es una tradición que se cumple a rajatabla, como las navidades y el “ya es primavera en el Corte Inglés”.

Cuando llego, mis padres me reciben en su pequeña y coquetuela casa preguntándome por el viaje, echándome en cara esa manía mía de vestirme casi siempre de negro, “que no se nota hija que vives en la capital” y el posterior “bueno, a ver cuánto te vemos este fin de semana porque cuando llegas no metes el burro en casa”. Me quieren, lo sé, y estas frases son su manera de decírmelo. Lo bueno de estas recriminaciones, siempre positivas, es que son el punto de inflexión para sentirme de nuevo en ese hogar que dejé hace unos años, con todo lo que tiene de bueno y de malo.

Es una rutina agradable para mí además jugar a las diferencias, descubrir esos pequeños cambios del hábitat que me es tan querido y a la vez tan distante y este fin de semana no ha sido la excepción.

La primera diferencia ha sido que nadie me ha saludado como he contado en los párrafos anteriores. La razón de ello es que unos impresentables que piensan que una mochila con explosivos convence más que un dialogo desde la paz y el respeto, han dado al traste con una tradición de años (ocho concretamente) y se han llevado el protagonismo de las conversaciones. A escasos metros de mi casa está La casa del Pueblo donde el pasado viernes estos energúmenos a los que no voy a dar más cancha que ésta mención, pusieron su regalito, asustando y enervando los nervios de jubilados, trabajadores e incluso personas de la misma cuerda ideológica de dichos… de dichos. Punto.


Un pueblo pequeño con una actividad tan grande en un momento puntual es el germen para muchas historias y comentarios, pero, temiendo que algunos de sus protagonistas puedan llegar hasta este rincón y al no disponer de pasta para pagar tanto derecho de autor… mejor lo dejamos en que ha sido un fin de semana de risas, tacos y nervios.

Pero ese no ha sido el único cambio que me he encontrado. No. También he descubierto el cosmopolitismo y la apertura de la comunidad clerical (escasa) de mi pueblo, cosa increíble en los tiempos conservadores e inmovilistas de esta jerárquica creencia. El caso es que el cura ha alquilado a la comunidad ortodoxa de la zona, la iglesia de San Cristóbal. Aunque según mi madre los inquilinos "son de esos de Jehová”. Una casual visita el domingo a dicha iglesia me hizo sospechar que esos cánticos y la vestimenta y barba del pater no era propia de los vendedores de Atalayas y proclamadores de su verdad absoluta, si no que pertenecía a la tercera iglesia en importancia mundial y que proclama otra verdad absoluta. Me gustó saber que mi iglesia no era tan inmovilista como yo creía, pero no tan moderna como para hacer que regrese…

Y el último de los cambios fue un mazazo grande del que aún no me he recuperado. Bueno, quizá exagero, pero es que ha sido toda una sorpresa. Sigilosamente han eliminado del paisaje urbano una seña de identidad que nos ha acompañado muchos años, quizá medio siglo, un elemento que ha cumplido una misión imprescindible para el pueblo. Y es que el ayuntamiento se ha cargado el tronco de las esquelas. Era un mástil que en su día sirvió para llevar la luz a las viviendas pero que con los años fue utilizado como lugar de congregación de la parroquia para informarse sobre obituarios, aniversarios y cabos de año. Era toda una institución, obligada mirada por todo aquel nativo que pasara a su lado. Allí nos enterábamos de quien nos había dejado, la hora de la misa, los familiares desconsolados, de sus familias políticas…
Además, tenía una utilidad estadística, y es que si contabas todas sus grapas y las dividías entre cuatro obtenías el índice de mortandad del pueblo de estos últimos 50 años con una desviación de 10 – 15 personas arriba o abajo.

Lo sé, exagero, aunque diré que no soy la única que ha protestado. No ha sentado nada bien esta medida tomada por el ayuntamiento sin referéndum, ni enmiendas a la totalidad, ni encuesta de opinión, ni demoscopia, ni nada.

Puede que no sea para tanto pero para mi ha sido un golpe duro, como si me desligaran poco a poco de ese pueblo que me ha visto reír, llorar, acertar y equivocarme. No sé, me siento un poco más huérfana pero habrá que acostumbrarse. Ahora las esquelas se pegarán con ese moderno celofán a los paneles de información, pero ya no será lo mismo.

Al menos espero, en el próximo regreso, poder recuperar la costumbre de las preguntas tocapelotas dichas desde el cariño porque si no se realizan entonces si que me faltará algo y tendré que llamar a un psicoanalista de guardia.


16 Comentarios:

Chris dijo...

Dentro de estas preguntas faltarían:
"¿Ya comes bien? Te veo mas delgaducha" a lo que le seguiría un "¿Sólo eso? Nene sirvete un poco mas, que eso no es ná" xDD

Pues yo me acabo de enterar de lo del poste de las esquelas o.O
La próxima vez que me pase por ahí me fijaré.

Que te sea leve la semana *o*

Chris dijo...

Halaaaa *o*
¡Soy la primera en firmar!

Avellaneda dijo...

Ehm Chris... eso de que me ven delgaducha, pues no la verdad, pero si que me alimentan muy bien, si :o)
Que sea leve para ti también! que ya te queda menos para tener la edad de ir a votar!! bss

Tamara dijo...

Ay, nos vamos haciendo mayores y eso implica también asistir a cambios que nos descolocan. Porque irrumpen y alteran un paisanaje que siempre permanecía inalterable, y eso precisamente -su inmovilidad- nos daba estabilidad. Es como si al volver a casa, desde otra ciudad y otra casa, esperaras encontrar siempre lo que dejaste un día, inmutable, en su sitio. Padres, amigos, lugares...jo, cómo nos aferramos a ese leve equilibrio y cómo nos asusta perderlo, ¿verdad?
Desde luego que el alcalde tiene una idea muy democrática de lo que es la gestión municipal, ¿eh?
Pues ante eso, insumisión, nena. Montad vuestro propio tronco y cubridlo de papeles, a ser posible con textos más agradables que los relacionados con la muerte.
¡¡A las barricadas!! Jajajaja
Por último, y lo dejo al final a propósito por el mismo motivo que tú niegas a hablar de ellos, ratifico sencillamente: ETA NO.
Bienvenida, querida amiga.

Avellaneda dijo...

Tamara la verdad que si descolocan un poco los cambios y mira que llevo unos cuantos! Pero claro, tu rinconcito, del que provienes, mantiene ese no se qué que necesitas que no se altere. Aunque se está quedando de bonito el pueblo... aun sin el mastil-funerario :o)
Un beso grande amiga!!

raindrop dijo...

jaja las preguntas obligatorias... ¿cómo olvidarlas?
¿cuándo has venido? y ¿cuándo te vas? ¡todo un clásico en el pueblo!

La última vez que volví al pueblo de mi infancia me lo encontré con sus campos (esos que me recorría como un explorador de los confines de la tierra, para llegar a casa oliendo a romero y tomillo) sembrados de gigantes... (que son molinos de viento, señor)
A la porra la memoria del lugar... Es un patrimonio que duele perder, como perder una parte de la vida.

Espero que hayas disfrutado tu visita, aun con esas cosillas que te han descolocado (de ciertos mierdas no pienso ni hablar).

besos
¿tú también de negro? ;)

julio-entuinterior dijo...

Siempre son sensaciones agradables las que se perciben, cuando regresas al lugar donde tus raices se han desarrollado por algún tiempo. Se identifican con la tierra donde se han desarrollado y esta parece reconocerlas.
Me alegro de que las hayas disfrutado.

Un abrazo

Avellaneda dijo...

Raindrop disfruto de la gente aunque también cambia y se va y se casa y aumenta la familia y se enfada... Lo de los cambios está bien pero claro, en este caso todas las noticias te llegan sin preparación. Creo que tengo un margen para aceptar los cambios bastante respetable pero, el pueblo es el pueblo y cuesta un poco más, quizá por esa inexistencia de aclimatamiento que tienes en tu vida normal...
Y si, tiendo a vestir de oscuro (sobretodo negro) aunque me encantan los kolorintxus... ¿lo de tu también lo dices por tí?
Bss :)

Julio si, las disfruto e intento interiorizar todo lo que pasa delante de mi para tener algo que recordar cuando regreso a mi sitio. Bss

Tormenta. dijo...

Hola guapa, cómo te entiendo! esas preguntas son inevitables, es lógico.Y la familia pues que te voy a decir, siempre está ahí, siempre están cuando hace falta.Y cuando se está lejos de tu gente, todo lo vives de diferente manera, pero se aprende mucho y se valoran más las cosas, al menos eso creo yo.
Me hizo gracia lo del negro, yo estuve muchos años vistiendo solo de negro y encima llevaba el pelo rojo no rubio como ahora.. pero un buen día, decidí cambiar de loock, y bueno parece ser que a la gente le gustó más y lo más importante a mí también! si es que al final, hay que cambiar sino una se cansa!

Besos guapa!

Avellaneda dijo...

Hola Tormenta! Pues si, cuando te alejas del lugar de donde provienes todo es diferente y cuando regresas también te lo encuentras cambiado (aunque a veces que parece que se estanca...). Pero así es la vida!! y lo bueno que es eso no? :-)
Bss

Basquiat dijo...

interesante, bueno esas torpezas municipales te contaré se dan en todos lados, y por aquí a veces a niveles de una bestialidad que encubre finalmente intereses mafiosos.
en lo que se refiere a esos pequeños detalles que forman parte de nuestra vida, deben haberte recargado un poco más las energias.

raindrop dijo...

Sí, el cambio es inevitable. Lo curioso es que lo que no cambió en décadas, prácticamente cambia de un día para otro.
A tu pregunta: sí, me encanta vestir de negro... y con mi pelo negro y mi piel pelín morena, creo que ya me paso. Pero en esto no soy obsesivo, sólo es cuestión de preferencia, nada más.

besos

SOLOYO dijo...

Jeje, bueno, esas preguntas son más muletillas que otra cosa, a mi empieza a joderme la clásica pregunta de comedia romántica... ¿ya tienes novio? jeje. Voy a empezar a usar la frase de trailer de de "27 vestidos": "No, porque así puedo tirarme a quien quiera". JAJAJA.

En cuanto a los del poste... Ay Dios! Es toda una metáfora de a vida de cómo las cosas más insignificantes se convierten en auténticos pilares a base de permanecer allí...

Besos guapa.

Xiketä dijo...

Las preguntas típicas...son típicas en muchos casos (jeje), como dice Soloyo, cuando no tienes novio es: "¿Ya tienes novio?", cuando tienes novio es: "¿cuándo te casas?", cuando te casas es: "¿estás embarazada?"...
Pero como en los pueblos no tienen pelos en la lengua, lo peor es cuando te dicen:"te veo más gorda...(y seguido)¿estás embarazada?"

Respeto a los cambios que se producen en los pueblos, es cierto que el paisaje cambia, y da pena, en mi pueblo hace poco han sustituido los postes de luz de madera por esos horribles de color aluminio, cruzando la sierra y desentonando...qué le vamos a hacer?

Besos

Avellaneda dijo...

Basquiat por ahora los desmanes municipales de este alcalde no llegan a tanto, aunque de esas hemos tenido en el pasado con el anterior pichin digoooo , alcalde…
Fíjate, antes cuando regresaba a mi casa me descargaba más que cargarme, pero me he reconciliado con lo que dejé y ahora si que me sirve observar lo que, entiendo, también es parte de mí

Raindrop creo que es debido a la sensación que da la distancia, que parece que las cosas de allá cambian de un día para otro o quizá cambia tu manera de verlas (al menos me pasa a mi).
El negro, para mi, es un color elegante (y adelgazante jeje) lo que yo me suelo controlar es mi tendencia al color morado ¡me encanta! Pero bueno, lo que dices es preferencia o tendencia, nada de lo que preocuparse moreno amigo ;). Bss

Soloyo jeje, esa pregunta sobre novios creo que la he zanjado… no sé si es por mi edad (me niego a creerme eso) o por mi respuesta que te cuento por si te sirve a ti. A la pregunta “¿Ya tienes novio?” suelo contestar “¿Novio? Naaaaah yo solo amantes”. Las caras que provocas son todo un poema, te lo puedo asegurar ;), aunque la frase de la película también está bien!
Es que el poste era mucho poste… era horroroso y claro, muy triste si veías un papel clavado allí pero… era nuestro poste! :) Besos para ti también maja!

Xiketä hace un tiempo, escribí uno post sobre las preguntas desarme que son esas que la gente hace inocentemente pero que joden un rato! Y esas que tú dices están entre ellas:

http://edibeavellaneda.blogspot.com/2007/06/
preguntas-preguntas-preguntas.html

Los cambios en los pueblos entiendo que son necesarios, es más, mi pueblo ha ganado mucho desde que han comenzado a edificar, hay más niños, más gente joven y tiene su parte también negativa, en este caso, están haciendo una urbanización y un campo de golf para el que ¡han cortado medio monte! pero literal, se ve un corte del monte desde lejos. Sinceramente eso me duele mucho más que lo del poste y más que no tiene ningún sentido hacer eso….
Besos!

nerea dijo...

En mi pueblo, bueno el de mi madre, también se utilizaba eso de "¿Cuando has venido?¿Cuando te vas?" que a veces se cambiaba por "¿Ya has llegado?" y tú sonreias pensando "¿Tú que crees? que he llegado y por eso me ves o que no he llegado y entonces soy una proyección astral..." Y sí, Xiquetä, lo de "Que maja estas (y tú sonries contenta) has engordado ¿verdad? (y ya no sonries contenta... pero sigues sonriendo...)".

Entiendo perfectamente que te moleste el cambio de poste. Aquí en Zaragoza alguién decidió cambiar el nombre del colegio donde estudie EGB y me entere de casualidad porque pase enfrente y lo vi... Me sentó fatal, ya no puedo decir "Yo estudie en..." porque da igual, ya no existe tal nombre...

Siento mucho lo que ha pasado en tu pueblo, lo siento de verdad (no me refiero al poste...).

Besicos! Y buen finde!

 

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