
(o de cómo nació el cantautor)
El bardo se quedó sin tono
para cantar batallas, relatar historias
de justas, de amores, de reyes.
Un día, si previo aviso,
sus poemas enmudecieron de pasión
No olvidó las notas
pero se vaciaron sus palabras
afeaba sus ritmos la falta de emoción.
La corte sentía pena de su desdicha.
El sonreía a su condescendencia
lágrimas provocaba su vacío.
Amores contados por todos
acudían a sus oídos
pero no llegaban a poesía.
Tanto lo intentaron,
despertar su creación,
que inventaban.
Y al invento acudieron
Adalberto y
Genoveva,
dos personajes
intangibles, etéreos, perfectos.

Un hombre bello, apuesto, bueno
aguerrido, sensible y seguro.
Una mujer alegre, graciosa
bella, ganas de servir,
casarse y tener hijos.
Allí en la tierra del bardo
se conocieron y estrecharon amistad.
Fue muy nombrado el momento
de su encuentro
Un día de mercado
ella posó los ojos sobre él
él sobre ella.
Todos los que los vieron
apartáronsepara facilitar su cercanía
Son sus manos tambores
sobre la curvatura de su cadera.
La música del día
cimbrea su esqueleto
y al compás, el amor inventado,
acrecienta la fantasía.
El bardo abre sus oídos
se impregna de cada minuto relatado
como si recobrara su don.
El pueblo le cuenta que
Adalbertopidió el trozo de cuello de
Genovevael que esconde bajo su lóbulo
Genoveva se lo ofreció
a cambio de su dedo meñique
y del roce de sus labios en la sien
En el mercado, la conversación
era seguida por muchos
sorprendidos, curiosos.
Contaban que el padre de
Genovevainterrumpió abruptamente
ese baile irreal
arrastró a
Genoveva, al ser ya vacío
porque todo lo que importaba
estaba en los dedos de
Adalberto.
El caballero buscó todos los días
a
Genoveva sin éxito
mutaba su rostro a una mueca
de perpetuo dolor.
Genoveva también languidecía
presa de una angustia sin parangón.
Su padre era ciego a los suspiros
sin consuelo
prohibió a los miembros del hogar
hacer caso a sus súplicas.

“
Ese chico no te merece, Genoveva,
no tiene oficio ni artificio,
solo posee palabras bonitas
con las que ha poseído tu sombra”
Genoveva asiente apenada
reconoce su mal
sabe que no hay más cura
que lo solicitado a su amado
Solo el roce de sus labios
en la piel suave de
Adalbertole devolverá la vida.
Pero no puede desobedecer
al padre equivocado.
El bardo escucha en silencio
asintiendo en cada frase
sin pronunciar palabra.
Los que lo relataban
animados por su mutismo activo
aumentaban el amor
de
Genoveva y
Adalbertohasta hacerles amantes celestiales
Bardo no quiere decepcionarles
piensa en cantar
los amores imposibles
de
Genoveva y
Adalbertocon el mismo afán
que veía en los ojos chispeantes
de sus conciudadanos.
No quiso contrariar
la necesidad de creer mentiras
las que a él provocaron su mutismo
No fue enfermedad, amnesia, dolencia
fue descubrimiento.
Su
Genoveva no era intangible
se llamaba
Rebeca,
trabaja en su hogar
mientras él compone odas.
Mujer risueña, con la belleza
propia de la sinceridad,
carnal, deslenguada,
con chispa, alegría.
El bardo se sorprende
mirando su rostro
le despiertan y activan
las
lacerantes puyas de su asalariada
y los poemas escritos
cambiaron.
Ya no gustaba de flores,
linos, almas, pureza
si no de labios, cuerpos,
pechos, sonrisas,
precios de carne y verduras
exorbitadospalizas de patrones canallescos.
Ella fue la razón de su silencio
sus poemas no eran ya
políticamente correctos.
Frente a sus vecinos
el bardo quiso agradecer sus esfuerzos
volver a cantar
las historias de amor,
de reyes, de batallas y justas
a aquellos que le esperaban.
Les convidó a una actuación
frente al rey, en sus tierras,
un sábado tras pantagruélica comida

Allí acudieron los mejores,
los elegidos, los felices
y le contaban que
Genoveva,
presa de una honda pena,
moría de amor
y que
Adalberto se encerró, loco.
Bardo mudo, sonriente
saludaba a todos
agradecía sus palabras
e incluso sus inventos.
Templaba cuerdas
de la cítara
de su garganta.
Comenzó con su canción
más conocida que corearon todos,
achispados por el vino.
No era disfrute lo que sentía
vacío más bien que se afianzó
al coincidir su mirada
con los transparentes ojos
de su
Rebeca.
Carraspeó al final y pidió palabra
El monarca se la cedió.
Con decisión miró a los presentes
para decirles:
“
A Genoveva y Adalberto dejémosles
con su amor imposible.
No podemos desde aquí
ablandar un corazón paterno
que no existe.
Permitidme pues
que os cante
un poema propio”
Todos aplaudieron
su nuevo despertar y
ansiosos escucharon
En el reino que nos encontramos
canto día tras día historias
que nos hacen disfrutar
de falsas penas y alegrías
por no ser las nuestras
Pero hoy canto a las curvas
de la mujer a la que pertenezco
esa cuyos labios sedientos
claman justicia
por un pan más barato
por nómina, pago de horas extras
seguridad social y vacaciones
Rebeca madre soltera
reivindica la paridad
la conciliación de su vida
laboral y familiar.
Ella despertó mi alma
llena de falsedades
y
tules decorativos
me hizo recuperar
las ganas de cantar
alto, claro y con fuerza.
Rebeca posó su boca abierta
sobre el cuello cansado
de tantos cantos
despertose un alma noble
que mintió durante años
sobre el amor etéreo
sobre luchas regias injustas
Ocultando bajo lo artificialmente bello
la verdad del hambre
del elevado precio del pan
Canto hoy, además,

a la rutina de una arruga
al pelo alborotado, al ronquido
a la risa escandalosa
a la pereza tras la comida
a la sombra del cansancio
bajo verdes ojos claros
no quiero cantar más
a gacelas, doncellas, gestas y justas
todo eso vacía mi alma
Hay cosas más reales que gritar
os pido a vosotros
absortos oyentes
que escuchéis el rumor
que sale tras las odas
de amor falso
para que cantéis conmigo
lo que os acompaña
frente al espejo
Aquí muere el bardo
ser vacío de contenido
lleno de floritura
Muere por el ataque
de la iluminación
de lo que importa.
Pero no se preocupen
muere para nacer de nuevo
como intérprete de la esencia.
Llámenme incendiario
bolchevique,
subversivo idiota
Pero prefiero
el rol de cantante
autor de mi propia vida.