"...¿Has tenido alguna vez miedo de meter a alguien tan adentro, que sabes que no podrías volver a arrancarlo de ti sin desgarrarte, sin perder parte de ti al hacerlo...?"
Arrodillados los minutos agonizan mientras las esperanzas recicladas comienzan a latir
Un año tiene tantos momentos como humanos respirando en un segundo Algunos instantes necesitan ser olvidados otros se acumulan para el recuerdo pero ya se acaban en un momento precisamente acordado.
Surgen deseos de cambio cuando el viaje sufrió temporales y el camino transcurrió en una cuesta abajo casi constante
Empezar nuevos segundos no es empezar de nuevo pero el estreno da esperanza otro momento en un mundo mejor es viable
Los autoengaños pueden orientarse para bien como la luz que desprende una bombilla recién estrenada con la que todo parece más brillante todo parece posible
Atracados en la orilla del recuerdo los minutos se acumulan esperando a que pase el temporal y brindamos por los nuevos con la expectación que da la inocencia que aun se conserva gracias al doblez de la vida.
Que despidáis vuestro particular año 2009, en mi caso lo haré para siempre guardando cerquita los momentos más intensos y olvidando el sufrimiento que ya no sirve. Cuando leáis esto ya estaremos estrenando juntos momentos nuevos y lo bueno de todo es que ¡aquí seguiremos!
Pues si, tal y como dice el título de este post, busco trabajo y añado, denodada e indiscriminadamente. Llevo mucho tiempo en paro literal aunque no es del todo cierto pero, como diría Michael Ende, eso es otra historia. El caso es que mis últimas semanas se han repartido entre la búsqueda de empleo por Internet, el mailing, las visitas a las oficinas del INEM, el estudio para oposiciones…
Es todo un mundo la búsqueda de empleo. Todo el que esté o haya estado en esta situación convendrá conmigo que dicha búsqueda es un trabajo en sí mismo. Te levantas por la mañana, pronto, porque otro síntoma es un raro insomnio que te hace dormir horas sueltas, y enciendes el ordenador para consultar las nuevas ofertas disponibles o para darte de alta en algún nuevo buscador.
Nunca imaginé que hubiera tantos portales de empleo. Creo que mi currículum está más publicitado que la coca cola; que si monster, trabajarpuntocom, trabajospuntocom, infojobspuntocom, mediajobsputopuntocom, ramdstadpuntocom, pageperssonelpuntocom,… y sigues con los portales de las ETTs como Adecco, Manpower, Tempotel,…
Tengo dudas de si estos portales sirven de algo, lo que me ocurre también con el INEM pero eso es también otra historia. El caso es que cuando me inscribo en alguna oferta supuestamente recién sacada del horno veo que ya hay unas 400 o 500 personas apuntadas en ella. ¿Pero esto qué es? ¿Hacen cola por la noche para esperar que salga y apuntarse en masa con diferentes nombre y curriculums? ¿O sacan dichas ofertas con esos números para que te desanimes y no te apuntes?
Estas ofertas pasan a una gran bolsa personal –cada portal te envía un correo de inscripción que coleccionas- y en tu perfil están eternamente en estado “Recibido”, incluso algunas pasan a “En proceso” que te hace una ilusión bárbara “son 400 € por 8 horas copiando datos y piden húngaro hablado y escrito junto con un master del universo, pero… ¡estoy en proceso!”. Finalmente, y de estas tengo muchas repetidas, están las que pasan a “Descartado”. Creo que tengo el record de tiempo de rechazo, el otro día fui descartada en una oferta en unos 3 nanosegundos que digo yo que quien leyó mi currículum debe disfrutar del don de la lectura rápida porque si no, no me lo explico.
Y no es que mi currículum sea malo, no lo creo, en todos estos años he realizado tantas tareas que podría conseguir el título de “trabajadora comodín” pero me han rechazado en tantas ofertas que estoy pensando en cambiar mi currículum y poner un escueto “Sé leer y escribir”, no sé, igual así me llamarían solo por pena, qué se yo.
Por otro lado están las cartas o mails que envías como “candidatura espontánea”. Preparas tu carta de presentación, tu currículum en papel dina4 de 100 gr. (que se vea que no es del todo a cien), haces tus etiquetas, las envías con ilusión y… nunca más se supo. Creo que la resolución de este misterio está en la palabra “espontáneo”, según reciben tu historial laboral perfectamente ordenado ellos tienen una reacción tipo “combustión espontánea” que les hace tirarlo directamente a la papelera más cercana.
En este tiempo de trabajo de búsqueda me ha cambiado incluso la manera de comunicarme. Antes enviaba mails con unos inocentes “Hola, ¿qué tal?” y ahora los empiezo todos con un “Estimados señores: Ruego tengan en cuenta mi candidatura para la selección de…” hasta que me doy cuenta de que, por ejemplo, le estoy escribiendo un mail a mi hermano para decirle que el fin de semana subo al pueblo y tengo que retractarme.
No puedo olvidar, dentro del apartado de los portales de empleo en Internet, de las ofertas en sí mismas. Es todo un mundo que te depara sorpresas, casi siempre desagradables. Bueno, no, a veces salen ofertas que son tan buenas que huelen un poco a timo de la estampita. Como por ejemplo la de la “Oferta del año” en la que te dan un coche, te pagan una pasta y solo tienes que escribir un blog sobre tu experiencia. Efectivamente, me apunté ¡ipso facto! Eso sí, según dicen en la página esperan que les lleguen más de 100.000 solicitudes con lo que lo veo más difícil que ver que gobierno y oposición arriman el hombro para poner solución a esta mierda de problema llamada Paro.
Luego están esas ofertas en la que crean el nombre de un puesto que suena a que, si te contratan, todo lo que es posible hacer en la empresa te va a tocar a ti (un término como polivalente da mucho que sospechar) Y por último y no por ello menos importante están las que traspasan la línea de la explotación tristemente legal como pedir una persona interna con un día libre al mes que lave, planche, limpie, cuide a los niños, entre otras tareas, por 750 € al mes… eso sí con medias pagas y seguridad social ¡no se vaya usted a creer! Además, esto lo hace en su casa y gratis!.
Otra opción de trabajo es aprobar una Oposición. Por curiosidad he consultado en la página de la Real Academia Española el significado de dicha palabra y casi me da la risa. Miento, me ha dado la risa:
Procedimiento selectivo consistente en una o más pruebas en que los aspirantes a un puesto de trabajo muestran su respectiva competencia, juzgada por un tribunal
Aha. Si, claro, en las pruebas de las oposiciones se muestra claramente la competencia para cubrir el puesto, si, si.
Pero bueno, la oposición es otra alternativa de empleo golosa y también bastante trampa. Esa sensación me viene porque mientras estudias y te preparas para la prueba piensas que puede ser posible, es más, te convences porque visualizándote positivo las posibilidades de triunfo aumentan (eso dicen) y vas a tope. Según llega la fecha fatídica tus fuerzas e ilusiones han mermado sustancialmente. Mantienes esa sonrisa forzada de confianza y temblorosamente te repites “puedo aprobar, puedo sacar plaza” viendo a la vez a las chorrocientasmil personas que en ese preciso momento están haciendo el mismo ejercicio y tienen las mismas posibilidades, si no más que tú, de aprobar y obtener el puesto. Al final desearías que una enfermedad leve ataque al resto de candidatos y que el día del examen no puedan alejarse más de 3 metros del baño más cercano.
Si, las oposiciones sacan al ser más abyecto que hay en ti.
El caso es que hasta ahora me había negado a hacer oposiciones - me cuesta estudiar por obligación, es algo contra lo que nunca pude luchar- pero, dadas las circunstancias, el tema no está para dejar pasar oportunidades y en ello ando. Lo bueno de todo esto es que, gracias a los psicotécnicos, he descubierto de nuevo lo que es contar con los dedos,he recordado que se puede dividir y multiplicar sin calculadora, he mejorado mi memoria fotográfica y espacial y me he reafirmado en mi creencia de que estudiar leyes es lo peor del mundo mundial.
En cuanto a la manera de publicitar el currículum de uno hay varias opciones originales, como por ejemplo la de Wilson cuyo currículum, como veis en la primera foto del post, es muy completo y en una hoja como mandan los cánones. Este chaval serio y responsable –que conste que son sus palabras- empapeló todas las farolas y postes de mi barrio con éste anuncio que, una vez terminas de leer, te dan ganas de llorar no sé si de risa o de miedito por constatar la cruda realidad (yo opté por una mezcla de las dos).
Otra manera diferente de publicitarte es el que ha realizado un tipo llamado Ibai en este vídeo al que no puedo añadir comentario alguno. :
Me he puesto a escribir sobre esto porque llevo tantos días con la misma cantinela que se me acumulan las impresiones, las curiosidades y la rabia de lo injusto que es todo esto. Y mi intención no es sacar mi currículum aquí, no es una plataforma para eso pero tampoco pierdo nada por ofrecer mi tiempo, mi forma de trabajar, mi “disposición inmediata” –ni sé las veces que he escrito estas dos palabras- y mi currículum bueno aunque mejorable. Así que si sabéis de algo no dudéis en comunicaros conmigo para informarme. Iba a decir que se gratificará pero como no sea con una caña y tapa gratis… Eso sí, mi única condición es que se cobre a fin de mes y a poder ser algo que sea un sueldo, no una broma. Puede sonar a perogrullada pero sé de lo que hablo, os lo aseguro.
Sé que no son fechas para ponerse tremendo, que son días de buen rollo y de felicidad con fecha de caducidad pero qué queréis que os diga, aunque vaya a ser navidad, para mi todos los días son iguales. Eso no quita para que pueda desearos lo mejor, qué leñe, es algo que todos nos merecemos así que espero que todo os salga como queréis en este año que viene y que paséis buenas fiestas con los vuestros. Yo entre comida y cena seguiré buceando en la búsqueda de mi porvenir.
Aquí os dejo una postal navideña que puede acoplar los dos temas de este post. Sin acritud :)
Todos los hombres son unos asquerosos, van a lo mismo. Cuando no le funciona el asunto en casa están buscando a otra. De verdad… conocí a una mujer, déjame decirte, que su marido, un cabrón, no se le puede llamar de otra manera, un día vino y, déjame decirte, tenía algo pegado a la camisa. Le contó que al andar se tropezó con una mujer que llevaba eso pegado en la blusa y que accidentalmente se le pegó a el. ¡Pero no era cierto! No, ¡había estado con ella toda la tarde!
¡Ay hija! Me decía ella, ya he pasado antes por esto, con otros tres ¡me ha pasado lo mismo! Lo que yo te digo, ¿los hombres? ¡Son unos sinvergüenzas!
La mujer que es mujer lo es siempre, déjame decirte, pero las hay que… ¿ves a ese que está ahí en el portal? Está con Mabel. Si mujer, ¡esa que lleva ya no sé cuantos líos con hombres! Pues si mujer, déjame decirte, si, ya hemos hablado un rato eh? Y mira yo, la verdad, que no me gusta nada andar con chismorreos. No. Yo bajo, hago la compra y, déjame decirte, me subo a casa y ¡que la gente, déjame decirte, haga lo que quiera!
Que me alegro de verte bien, siempre le pregunto a tu marido. Yo ando con unos dolores… ¿y qué quieres? Hay días que me levanto la mar de bien y, déjame decirte, luego empieza un dolor que no hay quien lo aguante…
Ella, mujer de edad avanzada, bajita, redonda, con las cejas finamente pintadas en un cutis de porcelana, es peligrosa. Ahora lo sé. Verborreic woman comienza con estas palabras una charla interminable. Parece una conversación pero es un monólogo cruel que no puedes cortar. Es imposible. Como una araña dialéctica te va atrapando en su fina red de chismes y aseveraciones categóricas, normalmente, sobre el género masculino.
Creo que sus superpoderes le llegaron al enviudar. En ese momento descubrió que nunca tuvo una caricia bien orientada, bien propiciada sino solo obligaciones y deberes que cumplir. Su matrimonio careció de conversación y cuando su marido murió, “déjamedecirte”, los cambios surgidos crearon un ente lleno de palabras, sacos de palabras, momentos de soledad y una amargura por desconocer una relación humana y pasional.
Teje y teje frases y es imposible dejar de prestar atención a esas cejas perfectamente pintadas y al cutis brillante que utiliza como hipnótico. Al cabo de un rato despiertas del encantamiento y vas avanzando para dar por concluida su conversación imparable. Pero Verborreic woman es astuta, con un movimiento preciso te agarra del antebrazo y suelta perlas y preguntas pretenciosas como “¿Y tu estás casada? ¿No tienes novio? Haces bien, mejor sola, si es que los hombres… ¡mejor colgados!”. Ganas me daban de replicar que entonces solo nos queda casarnos y acostarnos con mujeres, pero no quería provocar a la señora un ataque de apoplejía en plena calle ni que mi madre, a la que acompañaba, sacara la fuerza suficiente para darme un capón.
Pienso en el porqué de tanta amargura a los 70 y creo que no lo descubriré nunca, quizá si llego a esa edad sin dar importancia a lo que verdaderamente la tiene. Esta reflexión la he oído en más ocasiones de boca de mujeres en esa llamada tercera edad. Intento dar con la clave pero no soy capaz.
Siempre me ha llamado la atención la pérdida de tiempo en discutir sobre las diferencias entre hombres y mujeres. También tuve mi época de entrar en esas inútiles disquisiciones pero hace tiempo que desistí de buscar las diferencias y fue porque decidí ver al hombre y a la mujer como personas sin género y sin orientación sexual. Con la orientación política me cuesta más hacer ese ejercicio pero espero lograrlo algún día.
Por eso me sorprende este tipo de declaraciones sobre los hombres, esa visceral animadversión. Más que sorprender, me apena que las mujeres como Verborreic woman se hayan perdido vivir la pasión, disfrutar de los abrazos, de las muestras de cariño porquesi. Se van cerrando como ostras y el resentimiento que guardan explota a la mínima de cambio. Puede ser que viertan sus frustraciones en el juicio de otras vidas, se rebelan cuando alguien disfruta de momentos, para ella, políticamente incorrectos, aunque son los que la vida nos ofrece sin pedir nada a cambio más que eso, vivir. No son malas personas, solo el resultado de cumplir una programación personal autoimpuesta y arrepentidas de no haber roto con ella.
El ejercicio de retirada sin víctimas parece que está dando su fruto. Hemos avanzado dos pasos y he conseguido soltarme de su mano. Con un “Pues nada, ale, a seguir bien” conseguimos zafarnos de su red de palabras y de sus miradas escrutadoras que estremecen. Cuando me quiero dar cuenta, tengo agarrado el brazo de mi madre con fuerza, como buscando cobijo aunque soy yo quien la sujeta y no puedo evitar un comentario “Mamá, esa mujer da miedo” Ella se ríe y me hace comprender que la próxima vez tengo que hacer caso a esos pellizcos intencionados en el brazo para acelerar el paso y evitar cualquier contacto con Verborreic woman o similares.
Almas de Caín, envenenadas con surcos de incongruencias que la horadan tiñendo de falso su origen del que reniegan, incómodas
Almas de cántaro vaciadas con cucharitas invisibles abren huecos donde duele Ellas cierran sus ojos no sufren, solo deambulan
Almas que no son almas sinsentidos crueles que mataron sus sentimientos disfrazaron la debilidad con egocentrismos ridículos
Almas que juegan tramposas con las cartas de otras almas Saltan ante reacciones traviesas las máscaras casi caen pero tienen la fuerza que da la inconsistencia de repetir ininterrumpidamente mensajes inventados.
Tomar mi propia decisión es casi la única libertad real que me queda (Sinsentido_ Bebe)
Amueblo constantemente mi centro de pensamiento pero siempre dejo en caos el cuarto trastero Allí se esconden, se apilan impresiones sin orden ni cronológico ni sensato.
Si lo ordeno lógicamente la sensación de ahogo es tan grande que salgo sin cerrar para respirar tranquila.
Tras pensarme regreso desnuda abierta medio vacía con valor para encararlo todo y salgo cubierta de polvo de telarañas y rastros aferrada a lo sentido
En mi sereno centro aprendo a disfrutar del caos que consigue llenarme aunque sea por medio del llanto, por el recuerdo aunque sea por la alegría o por la incertidumbre que trae lo nuevo.
Son mis partes imprescindibles calma, sosiego, orden, razón, presente, caos, miedo, novedad, recuerdo, proyecto
Y la poesía materia que los acopla expresa el mar-emagnum que me socava y construye
Vidas paralelas o vidas tangenciales es lo de menos, lo más importante son las vidas y todo lo que en ellas hay de pasado, presente y futuro. Da igual si un pasado ha sido tormentoso o simple y tranquilo, hay momentos, instantes en la vida, en que algunas personas se tocan, conviven y se miran de maneras diferentes.
Hay miradas de comprensión cuando alguna experiencia que se cuenta ha sido parecida en otro momento y tiempo de su historia. Hay sorpresa, zozobra o esclarecimiento cuando el interlocutor con el que viajas no conocía esas formas especiales, tremendas, terribles en las que ocurren las cosas
Hay gente que vivió dictaduras, incomprensión, violencia, soledad. Otras, en cambio, transcurrieron entre un número ingente de bolsas de pipas consumidas en tranquilos paseos circulares imaginando, inocentes, instantes que nunca les ocurrieron pero que sí pasaron en la realidad de otros, en esas líneas paralelas.
No se puede juzgar lo uno ni lo otro, e incluso, lo uno sin lo otro. Solo se puede escuchar, impregnarse de cuantas más sensaciones posibles mejor, de ampliar la visión horizontal, con el único fin de poder conseguir un horizonte de 360º. Ninguna realidad es más valida que otra, todas son importantes e imprescindibles para conseguir ese fin.
Esta tarea de construcción horizontal nunca se completa, no tenemos tiempo suficiente para conectar con todas las realidades, ni capacidad para escucharlas de la manera emotiva y sincera oportuna, porque hay gente a la que no queremos escuchar bien porque decidimos que su verdad no nos interesa, bien porque en ese momento nuestro propio contexto nos lleva todo el tiempo hacia un punto indeterminado. Y así, creo que nuestros horizontes finales son como esas fotos que intentan ser panorámicas pero que siempre dejan huecos y lagunas sin plasmar.
La escucha activa deja un poso de sorpresa que tarda en digerirse. Es algo complicado ponerse tras los ojos de otra persona que cuenta con pasión o dolor algo que le ocurrió y marcó en el pasado. Entran en juego demasiadas cosas que deben pasar a un segundo plano para dejar ver claramente la historia que esos ojos, más que las palabras, te cuentan. Puede ocurrir que la historia quede impregnada de notas que nunca ocurrieron pero que dan un sentido más global, una manera de fabulación pedagógica que deja más clara la esencia del hecho en sí.
Cuando se tiene la necesidad, más que la capacidad, de escuchar, todos los instantes que se suceden en diferentes estados de alerta (natural o inducida) son importantes. Tus ojos se abren, el silencio propio campa a sus anchas, las orejas están tan sensibles que las palabras y los gestos van entrando dentro hasta acoplarse en un hueco irreal que existe entre el corazón y el cerebro. Y todo se ordena pero tarda en hacerlo…
Las personas que sienten la necesidad imperiosa de escribir, intentan empaparse de la mayoría de las experiencias y vivencias propias y, sobretodo, prestadas posibles. No tengo idea de si algún escritor ha podido realizar un horizonte completo de una manera satisfactoria pero sí que creo que, si tiene las orejas suficientemente despejadas y limpias y suficiente hueco para historias que no sean la suya propia, es capaz de realizar una descripción casi tan igual como el reflejo de la misma en un espejo.
Y todas las conversaciones son importantes. En algunos momentos los diálogos intrascendentes pasan desapercibidos pero en un instante impredecible, salen a la luz y te golpean de tal manera que solo puedes reflejarlas una y otra vez en tu manera de ver y escribir la vida.
¿La ficción existe o no? Creo que la ficción en sí misma no existe porque toda ficción se basa en una realidad, sea en el porcentaje que sea, con lo que la parte de irrealidad desaparece. Hay historias que te pueden parecer imposibles pero que te sorprenden desde la esquina más insignificante de un periódico, o esquinas insignificantes de realidad que se convierten en ficciones totalmente posibles
Por eso creo importante y obligatorio atender, ver, captar todo lo que ocurre a nuestro alrededor, por esa necesidad egoísta y por enriquecedor. Esto se convierte en reserva de la propia experiencia personal y de la futura producción del horizonte particular. Es necesario escuchar, hacerse acopio de todas las vidas que pasan al lado de uno, paralelas y tangenciales, porque son como un colchón donde te sientes cómodo, donde cabe la sorpresa del carácter y la manera de actuar de las personas, porque es útil para escribir y completar tu propia historia y porque los personajes, los que ya están paridos y los que viven latentes, necesitan saber qué es lo que ocurrirá en sus vidas.
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Miguel, en su blog Mis fotos de Madrid, acaba de publicar mis respuestas a sus diez preguntas sobre Madrid. Ahí va una opinión más de lo que es para mi Madrid, opinión que puedo expresar gracias a este bloguero que además inicia ese post con una preciosa foto de los techos de Madrid (¡cómo me gustan los tejados!)
Obviedad que se acerca Con un halo de misterio Trabajo que se escurre Untando la estabilidad Bajo la protección ocre de la Robusta hoja que cae En el silencio de mi bosque
Mi salto a un pie Espera una fuerza convulsa Sobre la cadencia de los días
Donde todo puede cambiar En un largo instante
Consecuencias inabarcables Acusan el tiempo que corre Más el avance se esconde Buscando sombras más familiares Inclinando la balanza y Objetando el cíclico almanaque Sin más remedio que la conciencia.
Este poema es lo que denomino "literatura liberadora", mi propio € de bosque
Que si te quiero me preguntas ¡Y yo que sé! quiero contestar, si cuando te miro no te veo solo puedo indagarte. Me trae por la calle de la amargura tanto problema irresoluble, tanta negatividad, tanta basura… Me ahoga, me sobrepasa y tu me pides un te quiero. No va a poder ser, hoy no, es imposible porque mis te quiero son pesados, densos, apasionados cuando los menciono me gusta darles un toque de irreversibilidad.
No puedo ser menos vehemente. Hoy no, no quiero, no debo ¡no puedo! Hay tantas cosas que se plantan frente a mi que me duelen… tanto despropósito que me hace temblar de rabia que mi mano se alza pidiendo un caballo, como aquel rey que entregaba su reino por una salvación…
Hoy es un día de esos torcidos, con mañanas torcidas, palabras torcidas, sentimientos torcidos si debo decir te quiero necesito entrar en el mar hasta llegar a su fondo gritarlo y ahogarme con sus letras. Eso exorcizaría mi ser podría regresar calmado, manso con la mente en blanco para empezar de cero.
Si, te necesito aquí, pero no puedes quitar las telarañas de mi esperanza, debo hacerlo solo. Se que mañana será diferente. O no, quizá vuelva a torcerse el día que mi deseo de romper con todo reaparezca… está claro que no hay más opción que tirar hacia delante pero en el líquido amniótico todo se presentaba tan idílico… ¿en qué momento cambió el cuento?
Miguel, compañero bloguero, desde su magnífico rincón Mis fotos de Madrid -que os recomiendo si queréis conocer historias, rincones, curiosidades sobre esta ciudad-, nos pidió hace unos meses a sus lectores que, si teníamos a bien, le enviáramos un escrito sobre Madrid: sensaciones, ficciones, realidades, personajes, calles...
Lleva ya varias historias/relatos/poesías publicadas, entre ellas, por ejemplo, el relato de Tamara Refugio o Sombrerete de Belen in Red, primer post de este experimento. Digo estos dos porque compartimos lecturas blogueras, pero hay muchos más.
Confieso que me ha costado ponerme con ello porque, como le decía a Miguel en un mail, se me ocurrían un montón de cosas que contar, de rincones, calles, personajes, situaciones... pero no conseguía centrarme. Así que al final me decidí por lo que me cuesta menos; escribir una poesía sobre esta ciudad que me acogió hace unos cuantos años, sobre la gente que me he encontrado y que me trata tan bien. De todo eso surgió este poema que publica Miguel hoy en su blog y que comparto con vosotros .
Miguel, muchas gracias por tu generosidad y tu iniciativa que ha dado lugar a abrir mucho más estas relaciones blogueras.
Atraqué en el puerto madrileño antes del efecto dos mil y le perdoné su falta de mar
Desde el primer día de paseos concéntricos de miguitas de pan para no perderme en su enormidad en mi retina se matizaron sensaciones conocidas y extrañas
Mis ojos hasta entonces abarcaban paisajes demasiado tropezados Bendije encontrar la diversidad, la diferencia Agradecí la bienvenida sin muchas preguntas
Salir a sus calles es mantener abiertos los sentidos más primitivos. No sé por qué me ha ganado, quizá es su color que no podría definir es la frescura de un portal en verano el abrigo de sus calles cuando hiberno
Madrid me ha hecho egoísta todo lo que observo me lo quedo sus rincones me pertenecen desde que mis pies se hundieron en su perfil
Madrid se me antoja cambiante en su cotidianeidad Es una ciudad llena de pequeños pueblos un cosmopolitismo a punto de explotar inocencias disfrazadas de ambiciones solidaridad silenciosa, sin nombres transparentes que luchan por ser vistos orgullo teñido de escepticismo alberga guaridas de silencio que hacen más sonoro el ruido las esquinas, los cruces la sorpresa de un encuentro el descubrimiento de lo único que siempre estuvo allí sensaciones irrepetibles llenas de transiciones
Madrid jungla que crece donde los camaleones pueden vivir felices Ciudad de contrastes que acogió sin preguntas mi saco de contradicciones
Todas las fotos incluidas en este post pertenecen a Miguel, excepto la última que es de mi amiga Alicia
Tienes una mancha de sangre en el cuello de la camisa, que por cierto ¿siempre usas camisa? Me resulta extraño porque un chico joven como tú suele llevar camisetas de esas con lemas graciosos. Algunas les he regalado yo a mis hijos. Porque sí, tengo hijos. Tres hijos como tres castillos, ya emancipados ¿eh? No te vayas a creer. Estudiaron y en cuanto tuvieron oportunidad se fueron, que no se lo reprocho porque para vivir en mi casa hay que tener valor. Mi marido es un pesado que no para de hablar y de pedir y de mandar. Yo normalmente no hablo nada, no puedo, a no ser que lo haga cuando estoy sola, que lo hago eh?. Porque no se puede estar sin hablar mucho tiempo, es algo necesario…
¿Quieres que te de un remedio para quitar esa mancha de sangre de la camisa? ¿Te la hiciste afeitándote a que sí? Es que mira que sois descuidados… que uno se afeita sin camisa hombre, primero afeitarse y luego después de un rato se pone uno la camisa. Anda que no se lo he dicho yo veces a mi marido, aunque nunca me hizo caso. “Eres una inútil” me dice cuando tiene el día torcido, qué es la mayoría de los días. Una inútil que ha estado manteniéndole y cuidándole sin pedir nada a cambio y que ha sufrido sus desprecios durante años….
En fin… a ver, para quitar la mancha. Coges un bote de agua oxigenada y lo echas sobre la sangre. No me mires así, ¡es un remedio infalible! Se quita la mancha en un pispas, y luego a la lavadora, claro, que igual eres capaz de volvértela a poner….
No sé, esto es ridículo, no paro de hablar porque no quiero decir lo que realmente pienso en estos momentos. Soy una mujer de impulsos, al menos desde que me separé y muy curiosa, cosa que agradezco no haber perdido en todos estos años de vida materno-marital que me he tragado.
Por esa razón me compré el ordenador, que me dijo Paqui que lleva ya un año con él y la entretiene mucho. Me lo compré, aprendí a trancas y barrancas pero aprendí a manejarlo. ¡Qué de cosas hay para aprender en la vida! tu aún no lo sabes, te crees que lo sabes todo pero… ¡Ay dios! Otra vez me sale la vena de madre! Samuel, corazón, no vamos a prolongar más este sufrimiento ¿vale? Vamos a prometernos una cosa y luego nos iremos cada uno por nuestro lado como si nada de esto hubiera pasado. A partir de ahora lo primero que preguntaremos en un chat será la edad y esta vez prometemos ser sinceros ¿de acuerdo?
Recibí un abrazo de palabras Calidez extrema El tiempo que todo lo cubre intentó borrar el efecto pero es bálsamo con autoridad Recuerdo abrazos físicos relatados, mencionados pero si debo elegir, me gustan los abrazos escritos Aun cuando las cosas cambien el soplo en el que se otorgaron era calor certero La sinceridad a veces muta como lo hace el escenario la perspectiva, el afecto El tiempo los torna diferentes pero ese instante se queda ahí inalterable Un abrazo de palabras se revive como resucitan los momentos en fotografías atrasadas.
¿Qué es lo que sucede bajo los pliegues de la voluntad cuando todo lo que lee, lo que ve o escucha es una intuición Cuando la ficción del sentir supera, modifica, genera una realidad y todo lo que le pertenece es superfluo e inútil Cuando desea ceder cada ápice de su piel dar sus bordes, entregar roces, cuando el radar de su cuerpo se descarrila y sus resultados son excesivos?
Mis pies están dentro de ese calzado y escucho el latido de sus sospechas
Almenas, valles, montes ventanas verdes a veces en ocasiones terroso tragaluz respiraciones entrecortadas las mantenidas las profundas todas y cada una de las palabras los gestos, besos, roces inconscientes Todo Todo lo que me perfila lo que me destila lo que me construye no me corresponde es una posesión inútil si no le pertenece a mi contrario
Sopesando, comprendiendo anhelando, recordando descalzo con sigilo las pasionales sandalias que reconozco.
¡Bien! Ya está aquí el veranito y con él la sinsorguez y la poca vergüenza. Esa que te hace llevar -sin miedo al ridículo- unas bermudas que en otro momento no te pondrías ni hart@ a vino de mesa pero con las que te sientes de l@ más ... fresc@.
Que hay que decir claramente que el verano democratiza o más bien, funde los criterios del buen gusto. No me neguéis que no habéis tenido la sensación de estar monísim@s con la piel semibronceada, las blusillas vaporosas, los nikis originales, los pareos y cuando veis las fotos del verano ¡queréis moriros!. Vale, estamos más guap@s con la piel morena que con ese tono blancuzco que traemos el invierno pero...
En fin, esta pequeña ganso-introducción es porque me apetecía una sinsorguez, desengrasar el blog y publicar una nueva entrega del Oído y Captado y, sobretodo, para seguir con la risa que, eso sí que está científicamente probado, nos queda tan bien.
Este Oído y Captado, en mi opinión, va cargado de mucha mala leche.
¿Cómo traumatizar a un niño de 8 ó 9 años en pocos segundos?
Una madre (mantengamosla en el anonimato):
"No te preocupes tanto por ese remolino en la frente cariño, se te quitará cuando te quedes calvo"
¡Oleeeeeeeeeee! ¡¡Viva esa sinceridad que solo puede salir de una madre!!
Curioseando por los pliegues encontró el timbre oxidado de su risa el sonido la sorprendió pero, reconocido al menos, sirvió para volverse a ver
Era lo que siempre fue aun cuando pensó en abandonarlo. Esas convulsiones de placer la recolocaron por dentro y quiso pintarse para siempre.
No, nunca más triste, nunca más acabada. El NUNCA resonó estrenado, aun sin convencimiento, pero fue picaporte efectivo de un hogar re-conocido. El hogar del que no se había ido
Agarrotamiento involuntario en la boca del estómago
Estornudo prolongado de la parte inconsciente
Estrella
Ilusión iluminada cuando llega la noche
Utopía en una ciudad como Madrid
Grito
Espasmo liberador
Resumen claro y breve de desesperación
Suspiro
Acto desesperado de armarse de valor
Necesidad de llenar de aire un vacío
Orgasmo
Momento previo de una caída vertiginosa
Donde el tiempo se detiene y nada importa
En la agonía de la tarde susurra la estrella su angustia insufrible por no poder brillar La oscuridad absorbe el suspiro de su estela se queda con su fuerza manteniendo la potestad
El resplandor rabioso lucha denodado avanza silente su grito triunfal
Estrella estalla luce, refulge y su llama emerge en un orgasmo inmortal
Me fascinan sus manos herramientas firmes con años de esfuerzo Las marcas venosas son suaves ríos llenos de vida Los dedos fuertes pasaron horas entre fogones sujetaron cabezas subrayaron amonestaciones
Me fascinan sus manos por el calor que desprenden relajación, tranquilidad que mana de sus yemas Esas manos que acaricio recordando que hace años que no me entretengo con la forma de sus uñas que he dejado de contar sus dedos que ya no siento la suavidad de su palma
Me fascinan sus manos por lo que significan por lo que abarcan por lo que las necesito
Me fascinan sus manos en las que me guardo Me fascinan sus manos por que también son mis manos
Recorrieron mi pelo mi cara, mis orejas, mis labios Las recuerdo como coreógrafas de sus nanas infantiles las manos que rodearon mi cuerpo asustadizo en el autobús esas manos que atusaban mi pelo en una tirante coleta
Me fascinan sus manos las que ahora acojo para recordar tantos momentos tantas cosas vividas sufridas y disfrutadas
Me fascinan sus manos por que también son mis manos
Miradas vivas que se cruzaron intuyendo aromas sorprendidos de su realidad.
El, allí y ahora. Ella, aquí y entonces.
Desencuentros en la esquina que les vio a destiempo. Amor contado, amor quijotesco que se mastica en las noches donde la pasión se pone rapsoda.
No llegó a tiempo, se diluyó entre versos, palabras candentes, susurros mudos capacidad de crear alquimias de deseo
Era tan real el hueco de la almohada tan corpóreo el olor inexistente que no se sobresaltó cuando sonó el timbre del cajón donde guarda los deseos
Abrió confiada dejando entrar todas las respuestas conocidas
Rápida la mano abarca la cintura susurra el roce de un encuentro repentino cabalga hacia el hueco del abrazo prometido el silencio cómplice de los días anhelados sensualidades resbalan cayendo sonoras por las curvas abruptas repletas de receptores
El agua que estanca su camino tiene tanto que contar que calla para no espantar las ondas sueltas que alteran la chicha calma
A veces el silencio agrupa miles de voces altaneras de experiencias irrepetibles que no interesan a nadie.
Una piedra peregrina golpea rítmicamente su piel que por un momento despereza hasta que el canto se sumerge en un profundo silencio y el olvido, cómplice, amansa la superficie
Admiró sus ojos siguió el perfil de su nariz intuyó la suavidad de su nuez imaginó revolver el flequillo casual disfrutó la danza de sus manos su risa la llenó por dentro memorizó sus frases y el timbre de su voz acarició los tuétanos El cuerpo se esculpió en mil formas lo desnudó en otras tantas Estuvo contemplándolo, vigilando su presencia siguiéndolo, adorándolo Pero todo acaba y transcurrido el tiempo apagó el televisor dirigiéndose de nuevo sola a la cama
Este relato es ficción, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Y yo creo en las coincidencias :-)
Vivo en un mar de dudas. Creo que me he enamorado. He conocido a alguien especial, alguien que me ha hecho sentir cosas que nunca he sentido por otra persona. Un hombre que me altera ya no solo con su presencia, ni con el halo que deja tras de sí, si no que me trastorna con el solo anuncio de su aparición.
Lo vengo observando desde hace varias semanas y este sentimiento ha ido creciendo día tras día. Puede que sea por cómo me ignora, o por esas miradas escrutadoras que me dedican sus expresivos ojos azules. Me dejó prendada su profesionalidad oculta tras una aureola de genio, su manera de andar, su desparpajo innato… no lo sé, pero desde que le conozco ya no soy la misma.
Todas las mañanas espero ansiosa ver aparecer a ese hombre alto, de una edad imprecisa, con su melena despeinada y un rostro desigualmente trazado. Lo parapeta una nariz amplia dispuesta en diagonal, unos labios gruesos con un gesto de un perpetuo beso no dado y sus ojos ¡ay esos ojos que descubrí el día que me miró! azules como el mar Cantábrico, inteligentes y algo pícaros, unos ojos que se esconden tras dos poderosas cejas. El cuerpo grande siempre vestido de blanco y una bata que cae sobre sus hombros con seguridad pero con la amenaza de salir volando en cualquier quiebro que haga al andar.
En mi mundo particular y cercano le llamo House, Aurreko House, porque sí, es médico, el mejor arreglador de techumbres humanas que ha parido la tierra donde nací. En lo suyo es el número uno, todo el mundo lo dice y puedo atestiguar que así lo es porque en estos momentos trata de curar la cabeza de un ser que es para mi el más importante. Y por ello le estaré eternamente agradecida.
Pero no es por eso por lo que creo que me he enamorado, aunque bien puede ser una de las razones, que ya se sabe que el agradecimiento puede confundirse con el amor. Pero no, es su forma de ser la que me vuelve loca.
Ya he dicho que este hombre me ha hecho sentir cosas que nunca sentí antes por nadie. Me pongo nerviosa, respiro aceleradamente, estoy pendiente de cualquiera de sus gestos, y cuando tengo su atención, cuando tiene a bien recibirme, quiero decirle tantas cosas en tan poco tiempo que solo logro hacerme comunicar con pocas frases. Y es que este ser de otro planeta ignora todas estas minucias humanas. Siempre va como si el mundo no fuera con él y cada día que me honra con su atención me deja una sensación de abandono, de anonadamiento, y termino aturdida en medio del pasillo.
Hasta ahora he tenido más rechazos que atenciones por su parte. Cuando me he acercado decidida, eliminando mi sonrojo y mi zozobra hacia él, alzaba su fuerte y certera mano y sin mirarme siquiera decía “No, no, no, noooooooooooo, no puedo, no puedo que tengo que ir al quirófano” mientras el dobladillo de su bata desaparecía en el ascensor.
Pero hoy me ha mirado, hoy que he decidido ignorarle, pagarle con la misma moneda, me ha mirado. Se ha acercado hacia la habitación sin dedicarme una palabra, ha ido a ver a su paciente y cuando salía he conseguido decir algo así como “Quiero hablar con usted”. No sé de donde he sacado el valor porque la fuerza que invertía para mostrarme indiferente se desmoronó al captar su atención. Su ojo derecho fijo en mi frente me ha procesado y su boca, dejando el gesto de beso en el aire, ha emitido las siguientes palabras “Muy bien, muy bien, hábleme pero mientras caminamos por el pasillo”.
Ha sido un momento mágico. En los 50 metros que nos separaban del ascensor hablaba con él manteniendo su interés, sintetizando toda la información que quería que me aclarase en escasos segundos y todo eso mientras seguía la esquina derecha de su bata blanca ondear por el pasillo azul celeste como sus ojos.
El resultado de su respuesta ha sido decepcionante la verdad pero me ha llegado tan hondo que su genial porte, su gran persona, me dedicara unos segundos…
Todos estos pequeños momentos, los rechazos, las parcas palabras, la manera que tiene de torturarme con desmanes y desplantes, esa personalidad de genio al que se le perdonan todas las excentricidades, hacen crecer en mí este sentimiento que me tiene confundida.
En serio, creo que me he enamorado pero a veces tengo dudas. No sé si lo que palpita dentro de mí es amor, admiración y necesidad de captar su atención o lo que realmente deseo, lo que crece en mi fuero interno son unas irrefrenables ganas de… darle una patada en sálvasealaparte.
Me ha pillado desprevenida, en otra cosa, lo que ha hecho que aún no me crea que Mario Benedetti haya fallecido.
Sabía que estaba viejito, que no llevaba bien la muerte de su mujer, que esto es ley de vida, que unos llegan y otros se van… pero me pilló a contrapié como siempre me pillan las muertes, incluso las más anunciadas
Don Mario tenía un don y debemos dar gracias que lo compartió con todos. A mi, como decía en el otro post, me ganó con “La Tregua”, de él tomé prestado el seudónimo de Avellaneda cuando me embarqué en esto de los blogs. A él le debo el gusto de releer su obra, de descubrir siempre algo nuevo y de ver a mengana y futano ser protagonistas de tantos y tantos versos.
Quería poner otro poema pero he recordado este pasaje de La tregua donde Martín Santomé cuenta los lunares de Avellaneda... es que me ha hecho recordar que hace tiempo también tuve esa necesidad
Martes, 19 de Marzo
Trabajé toda la tarde con Avellaneda. Búsqueda de diferencias. Lo más aburrido que existe. Siete centésimos. Pero en realidad se componía de dos diferencias contrarias: una de dieciocho centésimos y otra de veinticinco. La pobre todavía no agarró bien la onda. En un trabajo de estricto automatismo, como éste, ella se cansa igual que en cualquier otro que la fuerce a pesar a buscar soluciones propias. Yo estoy tan hecho a este tipo de búsquedas, que a veces las prefiero a otra clase de trabajo. Hoy, por ejemplo, mientras ella me cantaba los números y yo tildaba la cinta de sumar, me ejercité en irle contando los lunares que tiene en su antebrazo izquierdo. Se dividen en dos categorías: cinco lunares chicos y tres lunares grandes, de los cuales uno abultadito. Cuando terminó de cantarme noviembre, le dije, sólo para ver cómo reaccionaba: “Hágase quemar ese lunar. Generalmente no pasa nada, pero en un caso cada cien, puede ser peligroso”. Se puso colorada y no sabía dónde poner el brazo. Me dijo: “Gracias, señor”, pero siguió dictándome terriblemente incómoda. Cuando llegamos a enero, empecé a dictar yo, y ella ponía las tildes. En un determinado instante, tuve conciencia de que algo raro estaba pasando y levanté la vista en mitad de una cifra. Ella estaba mirándome la mano. ¿En busca de lunares? Quizá. Sonreí y otra vez se murió de vergüenza. Pobre Avellaneda. No sabe que soy la corrección en persona y que jamás de los jamases me tiraría un lance con una de mis empleadas.
Descanse en paz maestro, gracias por compartir su don con nosotros. Seguiremos recordándole en todas esas sensaciones que nos siguen provocando sus letras.
Por el blog de Abraham, otromundoesposible, me entero que mi amado Benedetti ha estado ingresado hasta hace unos días por una patología intestinal crónica. Por esa razón, Pilar del Rio, esposa de Saramago, desde el blog de la Fundación Saramago, junto con un grupo de amigos del autor propusieron formar -con la obra de Benedetti- una cadena poética por los blogs. Es una manera de acompañarlo en su recuperación y es también un homenaje a este gran escritor del que, personalmente, más frases y versos he subrayado.
Ya conocéis mi debilidad por este hombre y por su obra así que entenderéis que me apunte también en esta cadena
Me ha resultado complicada la elección de un solo poema (Viceversa, Chau numero tres, El sur también existe, Los formales y el frío, sus Haikus andaban luchando por ser los elegidos). Pero finalmente me he decidido por "Una mujer desnuda y en lo oscuro" del que copio los versos y un vídeo con la versión que hizo Serrat de su disco "El sur también existe" (el vídeo no es de lo mejor pero... se escucha todita la canción)
Una mujer desnuda y en lo oscuro
Una mujer desnuda y en lo oscuro tiene una claridad que nos alumbra de modo que si ocurre un desconsuelo un apagón o una noche sin luna es conveniente y hasta imprescindible tener a mano una mujer desnuda.
Una mujer desnuda y en lo oscuro genera un resplandor que da confianza entonces dominguea el almanaque vibran en su rincón las telarañas y los ojos felices y felinos miran y de mirar nunca se cansan.
Una mujer desnuda y en lo oscuro es una vocación para las manos para los labios es casi un destino y para el corazón un despilfarro una mujer desnuda es un enigma y siempre es una fiesta descifrarlo.
Una mujer desnuda y en lo oscuro genera una luz propia y nos enciende el cielo raso se convierte en cielo y es una gloria no ser inocente una mujer querida o vislumbrada desbarata por una vez la muerte.
Señor Mario, compañero de tantas horas de lectura y provocador de tantas sensaciones, cuídese mucho.
Si creyera en la astrología pediría a los planetas que se alinearan para dar al mundo una existencia plena, para que los acuario vertieran agua donde navegáramos todos, para que los piscis nadaran con autonomía, que los aries dejaran volar libres sus sueños, para que los tauro abrazaran más, para que los leo se merendaran las injusticias, que los capricornio cornearan las infelicidades, para que los sagitario decoraran el mundo con sonrisas, que los géminis terminen con las falsedades, que los cáncer empaquetaran el pasado oscuro, que los escorpio nos encendieran por dentro, para que se unieran a los libra en las demandas silenciosas de caricias, y que los virgo desmelenen la vida de todos
Si tuviera poder, inventaría una coreografía donde los planetas danzaran con el sonido de la utopía Pero no sé de astros, ni de numerología ni sé si existe Dios ni qué traje viste Aunque realmente no me importa Solo conozco el yo, el nosotros, a los que prefiero antes que el vosotros y el ellos para cambiar el mundo
Demagogia llaman a creer en imposibles y me levanto muchas veces con esta oratoria acariciando mundos improbables donde la entelequia es esa que nos encontramos cada día y que decoramos para que sea más llevadera sin olvidar que todo es posible
Resulta de tu palabra un deje de compasión hacia el camino que recorres
Hace tiempo que te escucho no hago otra cosa pero no logro encontrar el razonamiento de tu dolor.
Sufres al tropezar como lo haces al andar con paso firme porque, dices, sufrir es tu destino.
Te resistes a la sencillez rechazas su presencia ornamentándola con ribetes de duelo.
Todo asomo de dicha es replanteada hacia lo oscuro. La belleza de tu sonrisa resiste tensa, cautiva y conmueve a la luz empeñada en inundarte
Sales al mundo con el miedo prendido sin dar oportunidad a lo que está por llegar Condenando Sin juicio
EROS Verbo el de tu risa que flota en el ambiente soltando amarras lastres pasados que ya no miras
Viendo la luz allá a lo lejos las losas que vas pisando hacen cosquillas en tu andar
En el duermevela intuyes vecinos latidos que acompasan tus músculos desperezando la sombra que se pega a tu pies extendiendo la luz con la que te gusta jugar
Hay nubes que asustan Buscas sus formas dando vida a la tormenta componiendo canciones con los truenos tenores
Aunque mojes tus tobillos con el agua desbocada lames los rasguños del torrente diario aprendiendo que la vida sigue siendo tu baza
La tierra gira sin preguntar sin pedir permiso Los días siguen hacia delante las horas se suceden los minutos y los segundos mueren unos detrás de otros y el espejo te devuelve tus ojeras, tu sonrisa un rostro radiante a veces preocupado otras y siempre unos ojos acostumbrados al reflejo compañero
Tiras, empujas, luchas vuelves al caudal como esa gota que se evapora se condensa y regresa líquida a formar parte de un todo
Esta vez, la tierra me tiene en cuenta ¿Me detengo? pregunta No, gracias, le contesto Aunque mis días, mis minutos sean de lenta cadencia seguiré girando contigo.
He publicado una nueva escena en mi medio abandonado Blog Escenas de Vida. Espero vuestros comentarios si lo tenéis a bien :-)
Me seduce ser sombra alargada de la tranquilidad Acostarme con el día relacionarme con la nada e intentar imitarla
Ser transparente, no translúcida, ni opaca Transparente Para filtrarme, sumarme, ahogarme de realidad sin que se de cuenta
Ser transparente para compartir el aire de otro acariciar dar motivos para dudar de la cordura Susurrar alientos reír soledades provocar carcajadas sin sentido
Andar sin prisa mirar sin pudor acumular sensaciones sin descubrirme
Ser transparente, no furtiva mojarme de mar virgen secarme al viento nuevo llorar frente a frente Impregnarme, reconocerme en todos los rincones ignorados
Ser transparente, no esquiva leer diarios escritos en servilletas sujetar las manos que caen solas e inundarme de desconciertos
Ser transparente… No lo soy aunque a veces se me olvida
Me descubro mirando sin pudor andando sin prisa llorando frente a frente intentando sujetar las manos que yacen solas
Me ahoga la realidad y dudo de mi cordura.
Entonces espero a la noche donde por un breve instante mi cuerpo se relaciona con la nada y desaparece.
A mal tiempo buena cara, eso dice la sabiduría popular ¿no? Alguna vez hay que hacer caso a los dichos de los abuelos así que ayer ni corta ni perezosa decidí, por fin, ir a la peluquería.
Los cambios de lookno ayudan a digerir la vida pero bueno, te hacen afrontarla con un nuevo color o corte de pelo que algo hará, digo yo.
En el campo de las peluquerías confieso que no soy fiel, quizá tenga querencia por una u otra pero siempre hay un día en que les pongo los cuernos con alguna cadena corte estándar que me deja apañada por unos pocos eurillos. Eso cuando entro, que me cuesta meses de pelo anárquico y lacio y puntas cada vez más abiertas dicho sea de paso.
Ayer resolví regresar a la peluquería de mi barrio. Hacía mucho que no entraba, exactamente unos dos años según me informó la peluquera. Sabía que el local cambiaba de nombre pero no que lo hacía de decoración. Me encontré con un espacio minimalista con paredes altas pintadas con una especie estucado de “aquí vamos a hacer unos circulitos y en esta nos limpiamos las manos con arte”.
Según llegué me recibieron con sonrisas, me quitaron la chaqueta y me dieron una bata negra corte japonés acorde con el hilo musical. Nada de M80 o KissFM. Ahí ya me quedé un poco parada ante tanta atención y detalle, pero una vez dentro ya no había vuelta atrás
Me atendieron enseguida preguntándome qué es lo que me quería hacer “¿Puedo elegir? Pues quisiera la cara y el pelo de Jennifer Aniston –pensé- que ya sé que en cuanto a cuerpo no hacen milagros” pero me dejé de chorradas interiores para decirle que quería teñirme y cortarme el pelo.
Con esa frase fui lo suficientemente concisa y clara porque a los cinco minutos ya tenía a la empleada con el mejunje espeso preparado (¡qué eficiencia madre!) y dejándome con un recogido pastoso frente al espejo.
A las mujeres pocas cosas les pueden dar vergüenza a estas alturas ¿no creéis? No hay cosa más espeluznante que ver a una mujer con los rulos, o con el tinte y, lo que es peor, ¡con las mechas! Que estás tu toda mona con el pelo estropajoso y lleno de papel de plata. Y si ya te ponen bajo esos aparatos como radiadores de barra (Infrazon Trak parece que se llama ¿?¿?¿?) como un pollo en el asador… lo que digo, muy mona.
La cosa ya no es solo eso, si no que últimamente toda peluquería que se precie de moderna, tiene unas enormes cristaleras que dan a esa calle bien situada, tan bien situada que no deja de pasar gente. Que digo yo que ya podrían ser cristales tintados como los que les ponen a los políticos en los coches. Que bastante tiene una que sufrir como para que encima seas el hazmerreír de los transeúntes. Más que una peluquería debería llamarse la tienda de los horrores.
Menos mal que esa moda de escaparate no se lleva en los centros de esteticienque no me extrañaría, total ¿qué más da? Si te ven con un cardado ¿porqué no te van a poder ver haciéndote las ingles?
Mientras pensaba eso, el tinte picaba como un demonio, de esos picores irritantes y molestos con el agravante de que no te puedes rascar a gusto. Ya podrían darte una aguja de hacer punto para poder aliviarte un poco. Aunque claro, queda un poco mal frente a los transeúntes…
La peluquera, que era muy simpática pero que la hacía mejor en un puesto de venta de verduras que en un sitio tan fino, me ofreció por este orden: ¿Un café? No gracias, ¿un zumo? No gracias, ¿Una revista si verdad? No gracias. Se alejó con esa cara que decía “que no se me note que esta tía me parece muy rara”. Solo me apetecía ver pasar el tiempo mientras los picores me mataban, además cuando veo revistas del corazón solo me suenan las recetas del Arguiñano.
El caso es que, a partir de ese momento en mi cabeza comenzó a oírse un ruidito que me costó reconocer. Sonido que volvió a regresar y que identifiqué cuando otra de las peluqueras se acercó y me ofreció de nuevo: ¿Un café? (ruido de caja registradora) No gracias, ¿Un zumo? (ruido de caja registradora) no gracias, ¿Una revista? (ruido de caja registradora) No gracias.
Tenía mi tarjeta de crédito, no había problema pero sabía que la decisión de cambiar de lookpara encarar los nuevos tiempos me iba a salir un poco cara.
Estaba arrepintiéndome para mis adentros de no haber consultado antes los precios cuando, esta vez, el dueño de la peluquería se acercó con una gran sonrisa y volvió a ofrecerme la amplia carta gastronomico-lúdica de la peluquería. Mi abuelo siempre me enseñó que cuando te ofrecen algo debes negarte 2 veces y a la tercera decir que sí, así que me pedí un cafelitoconlechegracias.
Un rato después, largo os lo puedo asegurar, la peluquera que me estaba atendiendo pensó que ya tenía suficiente suplicio y me llevó hacia las lavacabezas, potro de tortura donde los haya. No me digáis que no, por muy repantigada que te pongas con lo poco fino que es eso, siempre te clavas el lavabo en la nuca.
Me estaba colocando para evitar la contractura y sentí que mis pies se alzaban quedándome medio tumbada. ¡Qué sorpresa! ¡¡Un asiento reclinable!! (ruido de caja registradora). Bueno, era un puntazo, la primera vez que estaba cómoda en un lavacabezas.
El ritual para lavar la cabeza merece un capítulo aparte. Es el momento estrella de la peluquería, donde las trabajadoras se dedican a conciencia. Aplican el champú y comienzan a frotar tu cuero cabelludo como si les fuera la vida en ello. A mi me venía genial por los picores que os comentaba pero no sé como lo hacen que siempre frotan justo alrededor de la zona donde más te pica, como cuando le pido a mi madre que me rasque la espalda “ahí no, mamá, un poco más arriba, no, a la derecha, no tantoooo, un poco más abajo siiiiiiiiii ahíiiiiiii ahiiiiiiiiii!”.
Efectivamente, donde estaba, esas indicaciones no eran procedentes.
Así que me abandoné a las sensaciones del frota frota y del súpermasaje que me regaló esa bendita mujer. Cerré los ojos y disfruté del momento tanto que a la pregunta de "¿Le echo mascarilla especial para pelo teñido con aceite de Aloe y hierbas del campo de Zambia?" No pude negarme (ruido de caja registradora).
Entendía perfectamente a Isabel Presley, estos momentos son regalos para los sentidos,. Ya ves lo probe que es una que se conforma con unos masajitos y mimos en la cabeza por un quítame de ahí esos euros.
El resto os podéis imaginar, mi pelo cortado cayendo a diestro y siniestro, pequeños pelillos pegados a la cara y el cuello (con sus futuros picores pronosticados), el secador de pelo y el rodillo; tirar y alisar, tirar y alisar mientras ejercitas los músculos del cuello para que la cabeza no vaya detrás del rodillo… vamos lo normal.
Muy bien, habían pasado dos horas de todo tipo de sensaciones y el resultado era aceptable, el espejo me devolvía una imagen maqueada. Cuando me iba a levantar a abonar el resultado de tanto sonidito mental me dijo “Espere un momento por favor” (debo ir más a la peluquería porque todo me pilla de sorpresa). Regresó al rato con maquillaje que yo pensé “¿me está queriendo decir que estas ojeras y cara pálida no va con el peinado o que necesito tapa poros como el comer?” pero ya me había rendido a los encantos de la belleza y le dejé hacer.
Monísima de la muerte si… lo veía en la cara de satisfacción de mi peluquera así que con el caminar de una mujer un poco más guapa me acerqué a la caja a abonar esas dos horas de sesión un tanto masoquista.
No, no voy a decir lo que me costó, es poco elegante. Solo diré que ahora entiendo porqué mis incursiones en esa peluquería son cada dos años...